Un grupo de astrónomos ha descubierto 1.285 nubes moleculares gigantes en la galaxia NGC 1387, utilizando el radiotelescopio ALMA. Este hallazgo proporciona nuevas perspectivas sobre la formación de estrellas y la evolución de las galaxias, revelando que las características de estas nubes son similares a las de la Vía Láctea, aunque presentan una variabilidad sorprendente en sus propiedades.

Ubicada a 62,9 millones de años luz en el Cúmulo de Fornax, NGC 1387 tiene un diámetro de aproximadamente 60.000 años luz y una masa estimada de 50.000 millones de masas solares. Investigaciones anteriores han indicado que alberga cerca de 320 millones de masas solares en gas molecular, distribuido en un disco simétrico que mantiene una rotación uniforme. Este entorno es esencial para entender los procesos de formación estelar, ya que el gas molecular es un componente clave en la creación de nuevas estrellas.

Los resultados del estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, muestran que en NGC 1387 tanto las estrellas como el gas molecular giran en la misma dirección. La galaxia presenta una tasa de formación estelar que oscila entre 0,008 y 0,082 masas solares por año, lo que sugiere una producción moderada en comparación con otras galaxias más activas. El proyecto WISDOM, encabezado por Fu-Heng Liang de la Universidad de Oxford, ha sido fundamental para analizar la distribución y dinámica del gas molecular en esta galaxia, utilizando observaciones de alta resolución obtenidas por ALMA.

Las nubes moleculares gigantes, que son estructuras complejas y densas compuestas de hidrógeno molecular y polvo, son esenciales para el nacimiento de nuevas estrellas. Con masas que superan las 100.000 masas solares y diámetros que pueden alcanzar hasta 600 años luz, estas nubes representan las áreas más frías y densas del medio interestelar. Este estudio también señala que el espectro de masas de estas nubes en NGC 1387 tiene un umbral de 1,5 millones de masas solares, indicando la ausencia de nubes de gran tamaño, lo que abre nuevas preguntas sobre la formación y evolución galáctica.