En la ciudad de Tiro, un importante hospital del sur del Líbano, conocido como Hospital Jabal Amel, está intensificando sus esfuerzos para reunir suministros médicos y productos esenciales, ante la incertidumbre de un posible colapso del alto el fuego con Israel. Su director, Wael Mroueh, expresa su preocupación por la situación actual, que, según su análisis, se presenta bastante crítica. Esta preparación surge en un contexto de tensiones persistentes, donde los ataques israelíes y los enfrentamientos con el grupo libanés Hizbulá continúan generando una atmósfera de inestabilidad en la región.

Mroueh, en una reciente entrevista, reveló que su equipo está realizando envíos de camiones para buscar suministros médicos cada pocos días. La situación se complicó antes de la entrada en vigor del cese de hostilidades, debido a la destrucción de un puente clave que facilitaba el transporte de mercancías. Este hecho resalta la fragilidad de la logística en una zona donde los recursos son vitales para la atención médica, especialmente en tiempos de conflicto.

"Estoy realizando cálculos y acumulando todo tipo de insumos, no solo medicamentos, ya que la cobertura informativa sobre el conflicto indica que la situación no es alentadora", afirmó Mroueh. A pesar de que el alto el fuego, inicialmente acordado por diez días y luego ampliado, ha permitido una pausa temporal en las hostilidades, el director del hospital mantiene una postura cautelosa. Según sus observaciones, los ataques israelíes continúan y las demoliciones de viviendas en las áreas ocupadas no han cesado, lo que lo lleva a prepararse para lo peor.

A lo largo de esta semana de aparente calma, Mroueh ha continuado fortaleciendo las reservas del hospital, afirmando que la guerra sigue presente en su mente y en su planificación. Actualmente, estima que cuentan con suministros suficientes para un mes, pero su objetivo es aumentar esa cantidad aún más. "Todo lo que puedo asegurar en este momento, lo guardo, porque en caso de que la situación se agrave, lo necesitaré", sentenció, subrayando su compromiso con la seguridad y el bienestar de los pacientes.

La situación logística también se ha visto afectada por los ataques en infraestructura clave. Justo antes de que comenzara el cese de hostilidades, dos vehículos destinados a transportar suministros desde Sidón se quedaron varados tras el ataque a un puente cercano. "Conseguí otros vehículos y trasladamos la mercancía, incluso cargándola manualmente, ya que no sabíamos hasta dónde se extendía el peligro", relató el nefrólogo, enfatizando la urgencia y el ingenio necesarios para mantener el funcionamiento del hospital.

Durante el conflicto, el Hospital Jabal Amel ha operado con un número reducido de personal, manteniendo aproximadamente a 120 de los 400 empleados habituales. Muchos médicos, junto con sus familias, se han trasladado al hospital por motivos de seguridad, creando un entorno en el que el compromiso del personal es fundamental para seguir brindando atención. A pesar de la frágil tregua, el 80% del equipo continúa trabajando en el centro, que cuenta con el apoyo de diversas organizaciones internacionales y del Ministerio de Salud Pública. Mroueh concluyó instando a la calma y sugiriendo que quienes han llegado de fuera esperen a que la situación se aclare antes de tomar decisiones sobre su permanencia en la región.