En el contexto del juicio por la muerte de Diego Maradona, el abogado Francisco Oneto ha tomado un papel destacado, impulsado por su reciente incorporación a la causa tras la anulación del primer juicio. Su vinculación con el caso se debe principalmente a su defensa del neurocirujano Leopoldo Luque, quien es uno de los principales acusados. Sin embargo, su estilo de interrogatorio ha generado controversia y críticas, no solo de los querellantes y fiscales, sino también de los jueces que supervisan el proceso.

Desde el inicio del nuevo juicio, Oneto ha sido objeto de quejas constantes debido a su forma de litigar, caracterizada por un enfoque insistente y, en ocasiones, asfixiante. A lo largo de este mes, los fiscales y querellantes han manifestado su descontento en cada audiencia, lo que ha llevado a que el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro le llamara la atención en múltiples ocasiones. Las advertencias han sido reiteradas, y en un momento crítico, el juez Alberto Gaig llegó a advertirle que su actitud podría llevarlo a enfrentar sanciones severas, incluso la posibilidad de ser excluido del equipo defensor de Luque.

El método de Oneto durante los contrainterrogatorios ha sido descrito como acelerado, con preguntas cerradas que no permiten a los testigos ofrecer respuestas elaboradas. Esta técnica ha creado un ambiente tenso en la sala, dejando a muchos testigos con la sensación de ser “asfixiados” por la rapidez y la presión de sus preguntas. Algunos han llegado a acusarlo de hostigamiento, lo que ha intensificado la polémica respecto a su estilo de defensa en el marco del juicio.

Frente a las críticas, el abogado ha defendido su enfoque, argumentando que la esencia del proceso adversarial implica que la verdad se construye a través de la interacción de las partes. Según Oneto, el rol del juez es simplemente controlar el contradictorio, lo que justifica su método de interrogación. "El testigo debe ser interrogado con preguntas abiertas para que aporte información relevante, mientras que la parte contraria, en este caso, puede realizar preguntas más precisas para evaluar la veracidad de la información presentada", comentó en una reciente declaración.

Oneto también explicó su tendencia a interrumpir a los acusadores durante las audiencias, defendiendo que es fundamental evitar preguntas capciosas o engañosas. Para él, el derecho a objetar es una herramienta esencial en el proceso judicial y no debe ser considerado como una formalidad superflua. "Es vital asegurar que las preguntas sean claras y directas, y si eso implica interrumpir, lo haré", enfatizó, reafirmando su postura sobre el manejo del interrogatorio.

Finalmente, Oneto destacó que su insistencia en la claridad de las preguntas no debe ser malinterpretada como una falta de respeto hacia los testigos. Aseguró que si un testigo muestra reticencia, es legítimo que el abogado formule preguntas de manera más enfática. En su opinión, esta es una práctica aceptable que busca obtener respuestas claras en un contexto donde la verdad de los hechos es fundamental para el desarrollo del juicio.