Un reciente informe titulado 'Decisiones Reales, Vidas Reales', elaborado por Plan International, realiza un seguimiento de la vida de 142 niñas de nueve países: Benín, Brasil, Camboya, República Dominicana, El Salvador, Filipinas, Togo, Uganda y Vietnam. Este análisis, que abarca desde su nacimiento hasta los 18 años, destaca un avance notable en las oportunidades educativas en comparación con las experiencias de sus madres, aunque también señala la existencia de "brechas sistémicas" que afectan a muchas de ellas.
Testimonios como el de Djoumai, una niña de 11 años de Togo, reflejan este cambio: "Mi vida será diferente a la de mi madre porque tendré mi propia tienda, que yo misma administraré". Fernanda, de 10 años y procedente de Brasil, comparte su perspectiva: "No voy a empezar a salir con chicos pronto". A su vez, Leyla, de 11 años y de República Dominicana, enfatiza su deseo de no repetir el destino de su madre, quien solo completó hasta el octavo grado. "Quiero una carrera, una buena vida", señala, revelando la ambición de una nueva generación.
El informe revela que un 65% de las participantes están completando o ya han finalizado la educación secundaria en 2024, y un 9% asiste a la universidad, en contraste con la mayoría de sus madres que solo pudieron acceder a la educación primaria o carecieron de ella. Sin embargo, las dificultades persisten, ya que estas niñas enfrentan serios obstáculos para finalizar sus estudios, siendo la falta de recursos en sus comunidades un factor determinante. El 13% de las participantes se encontraban casadas o en una unión a los 18 años, en comparación con casi la mitad de sus madres. Además, el 91% reportó haber sido víctima de violencia antes de los 11 años, y muchas abandonaron la escuela debido a embarazos no planificados y matrimonios precoces, enfrentando el estigma social y la falta de apoyo para el cuidado de sus hijos.



