Recientes investigaciones han revelado una inesperada conexión entre el polen y la posible desaparición de los mamuts, un hallazgo que ha captado la atención de la comunidad científica. Un equipo de investigadores de Austria, Rusia e Israel ha encontrado restos de mamuts que presentan indicios de alergias al polen, lo que ha llevado a replantear las causas de su extinción.
Los científicos, apoyados por diversas instituciones académicas, han descubierto fragmentos de inmunoglobulina en fósiles, lo que sugiere que estos animales podrían haber padecido enfermedades alérgicas severas durante los periodos en que la concentración de polen aumentó, coincidiendo con el deshielo global. Este fenómeno, según un estudio publicado en la revista Earth History and Biodiversity, refleja una correlación directa entre la presencia de estas proteínas y los picos de polen en los registros paleoclimáticos.
Los restos analizados provienen de yacimientos en Siberia, donde las condiciones han permitido preservar moléculas biológicas que suelen descomponerse con el tiempo. El estudio también destaca cómo la sensibilidad olfativa de los mamuts fue crucial para su interacción social y reproductiva. La exposición a altos niveles de polen podría haber comprometido su sistema olfativo, dificultando su capacidad para detectar feromonas y señales químicas, lo que a su vez habría impactado en su reproducción y cohesión grupal. Esta nueva perspectiva sugiere que las reacciones alérgicas podrían haber sido un factor significativo en el debilitamiento de estas poblaciones y, en última instancia, en su extinción.



