El Ministerio de Economía ha admitido que los datos de inflación de febrero, que reflejan un incremento del 2,9% en el costo de vida, no son alentadores. Sin embargo, los funcionarios aseguran que este aumento se debe a "la corrección de precios relativos" y consideran que se trata de fenómenos temporales que no justifican un endurecimiento adicional de la política monetaria, especialmente en un contexto fiscal complicado.

En los últimos siete meses, la recaudación impositiva ha mostrado una tendencia a la baja, con ingresos tributarios que alcanzaron los $16,2 billones el mes pasado, marcando un descenso interanual del 10% en términos reales. Este contexto lleva a algunos economistas a pronosticar que la sociedad deberá ajustarse a un escenario de menores ingresos fiscales. Argumentan que esta situación no es solo transitoria, sino que responde a decisiones gubernamentales de reducir la carga impositiva, como la eliminación de impuestos como el Impuesto País y las retenciones anticipadas a las importaciones.

Además, el cambio en la estructura económica del país también juega un papel significativo. Sectores que han mostrado un mejor desempeño, como el agro y la minería, contribuyen menos a la recaudación que aquellos que están rezagados, como la industria. Como consecuencia, el Poder Ejecutivo se prepara para continuar con su política de ajuste del gasto, ya que los libertarios sostienen que el equilibrio fiscal "no se negocia". Aunque el Tesoro ha mostrado un saldo superavitario, se prevé que los próximos informes también reflejen resultados positivos, aunque con matices, dado que en enero se registraron ingresos extraordinarios por $1,04 billones.

A pesar de que la inflación no ha disminuido desde mayo de 2022, desde el gobierno minimizan su impacto y afirman que no se planea un endurecimiento de la política monetaria. El aumento de precios en febrero se atribuye principalmente a incrementos en tarifas de servicios y alimentos, lo que se interpreta como ajustes necesarios para cubrir costos y reducir el déficit. El Banco Central, por su parte, utiliza un indicador de inflación “subyacente” que excluye rubros volátiles, y en febrero mostró un aumento del 2,4%, lo que indica una variación más moderada en comparación con el índice general.