En la actualidad, la inteligencia artificial (IA) está revolucionando diversos sectores, y la cirugía estética no es la excepción. Con cada vez más personas acudiendo a consultorios de cirugía plástica, se observa un notable aumento en las solicitudes de procedimientos basados en imágenes generadas por IA. Este fenómeno plantea un desafío sin precedentes para los profesionales de la salud, quienes deben lidiar con expectativas a menudo poco realistas que estas tecnologías fomentan entre los pacientes. En muchos casos, las personas llegan a las consultas con una idea preconcebida de cómo desean lucir, inspirada en retratos digitalmente alterados que no reflejan la realidad de la anatomía humana.
Las voces de expertos en el Reino Unido y Estados Unidos coinciden en que esta tendencia está en pleno crecimiento. La presidenta de la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos Estéticos, Dra. Nora Nugent, ha señalado que los pacientes presentan imágenes modificadas que, a su juicio, generan falsas expectativas sobre los resultados posibles. Nugent enfatiza que, una vez que una persona visualiza una imagen alterada, esta se convierte en una referencia que puede ser difícil de desvincular de la percepción real de su propio cuerpo. Este fenómeno no solo afecta la consulta, sino que también puede influir profundamente en la salud mental de los pacientes, quienes pueden sentirse insatisfechos con su apariencia natural.
El cirujano plástico londinense Dr. Alex Karidis añade que la habilidad de la IA para manipular imágenes a un nivel tan minucioso supera lo que cualquier cirugía puede lograr. Según Karidis, la cirugía estética no puede alcanzar el nivel de perfección que ofrecen estas imágenes, lo que crea un abismo entre la expectativa del paciente y el resultado final. Además, él destaca que cuando un paciente presenta una imagen generada por IA, esta se convierte en su único referente y puede dificultar la comunicación efectiva entre el cirujano y el paciente sobre lo que es realmente posible.
En Estados Unidos, la dermatóloga Rachel Westbay también ha observado esta tendencia creciente. En un caso particular, recibió a una paciente que deseaba parecerse a un personaje de ficción, basando su solicitud en una imagen creada por IA. Westbay indica que la influencia de la inteligencia artificial en las decisiones estéticas está superando a la de celebridades y publicaciones de moda, lo que podría tener repercusiones significativas en la autoestima de los pacientes y en las decisiones que toman sobre sus cuerpos.
Una investigación del Centro Médico Beth Israel Deaconess, realizada en 2025, reveló que quienes utilizan herramientas de IA para modificar sus imágenes desarrollan expectativas notablemente más altas sobre los resultados de cualquier cirugía plástica. El Dr. Steven Williams, ex presidente de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, ha observado que las imágenes generadas por IA se han integrado de manera habitual en las consultas estéticas, abarcando todo tipo de procedimientos, desde aumentos mamarios hasta rinoplastias. Esta situación ha llevado a una reflexión profunda sobre los estándares de belleza y la presión que sienten los pacientes.
El Dr. Julian de Silva, un cirujano en Harley Street, alerta sobre las complicaciones que surgen de esta nueva realidad. De Silva menciona que la IA tiene la capacidad de corregir diferencias de simetría que son prácticamente imposibles de ajustar quirúrgicamente, como el alineamiento de los ojos, lo que puede crear expectativas que no pueden ser cumplidas. A medida que esta tendencia continúa en ascenso, es fundamental que los profesionales de la salud comiencen a abordar estas situaciones con cuidado, brindando una educación adecuada sobre los límites de la cirugía estética y fomentando una imagen corporal positiva entre los pacientes.



