El brote de ébola que afecta al norte y el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) provocó 1.405 muertes y acumula 3.200 casos confirmados, según el último balance difundido este lunes por las autoridades sanitarias del país. La cifra de fallecidos representa una tasa de letalidad del 43,9%.

El brote, causado por la cepa Bundibugyo, fue declarado el pasado 15 de mayo. Hasta el momento, 571 pacientes lograron recuperarse, mientras que otras 773 personas permanecen aisladas u hospitalizadas, de acuerdo con el informe del Instituto Nacional de la Salud Pública de la RDC. Para esta variante no existe una vacuna ni un tratamiento aprobado.

Las provincias alcanzadas son Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur, Tshopo y Alto Uélé. Las tareas de contención se desarrollan en un contexto marcado por la violencia armada que afecta a la región desde hace años. Ante las advertencias sobre una posible expansión del virus y el riesgo de que la respuesta sanitaria resulte insuficiente, la Organización Mundial de la Salud declaró el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII).