Realizar actividades físicas de baja intensidad antes de dormir puede mejorar notablemente la calidad del sueño, siempre que se mantenga un control sobre la intensidad y el horario, según recientes investigaciones.

Durante mucho tiempo se creyó que ejercitarse en la noche era perjudicial para el descanso, sin embargo, estudios recientes indican que realizar rutinas suaves al menos una hora antes de irse a la cama puede no solo facilitar un sueño más reparador, sino también disminuir los niveles de estrés y contribuir a un mejor control de la glucosa en sangre.

Una investigación del Consejo de Investigación en Salud de Nueva Zelanda analizó a un grupo de 30 adultos jóvenes que realizaron ejercicios livianos en intervalos cortos durante la tarde y la noche. Los resultados mostraron que aquellos que se ejercitaron lograron aumentar su tiempo de descanso promedio en 27 minutos en comparación con los que permanecieron inactivos. Los especialistas enfatizan que el tipo de actividad es crucial, ya que ejercicios como estiramientos o caminatas suaves promueven un mejor descanso, mientras que actividades más intensas pueden ser contraproducentes al mantener el cuerpo en un estado de alerta.