El atún en lata se ha transformado en una opción popular para quienes buscan una fuente rápida de proteínas, especialmente en el ámbito deportivo y en dietas saludables. Sin embargo, la presencia de mercurio y otros metales pesados en este alimento ha generado preocupación, lo que lleva a cuestionar su inclusión en la dieta y la cantidad segura para su consumo.

Expertos en nutrición y organismos internacionales han establecido pautas para optimizar los beneficios del atún en conserva y minimizar sus riesgos. La nutricionista Blanca García, conocida en redes sociales como @blancanutri, compartió recomendaciones valiosas en una entrevista reciente. Según García, es fundamental prestar atención a las etiquetas al seleccionar atún en lata, optando por aquellas que solo mencionen “atún” y evitando el “atún claro”, que suele tener mayores niveles de mercurio.

García enfatiza que la especie de atún que presenta menores concentraciones de metales pesados es la que aparece simplemente como “atún” en el etiquetado. Esto es especialmente relevante dado que los metales pesados son comunes en especies de mayor tamaño, como el pez espada. La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda que la ingesta semanal de metilmercurio no supere los 1,3 microgramos por kilo de peso corporal, sugiriendo que una persona de 70 kilos no debería consumir más de seis latas pequeñas de atún a la semana, teniendo en cuenta que cada lata contiene aproximadamente 0,015 mg de mercurio. La nutricionista Rocío Maraver también aconseja alternar el atún con pescados más pequeños para reducir la exposición a estos metales, ya que su concentración aumenta en peces de mayor tamaño. A pesar de las preocupaciones, el atún enlatado sigue siendo valorado por su alto contenido proteico y su bajo aporte calórico, siendo una opción atractiva para quienes buscan mantener una alimentación saludable.