Un grupo de investigadores del Karolinska Institutet ha logrado desentrañar el origen celular de las neuronas que sufren daño en la enfermedad de Parkinson. Este avance, publicado en la revista Nature Neuroscience, representa un paso crucial para comprender el desarrollo de estas células y su posible reproducción en el laboratorio con miras a futuros tratamientos.
Las neuronas dopaminérgicas juegan un rol fundamental en la coordinación del movimiento y el equilibrio. Su muerte progresiva, característica de la enfermedad de Parkinson, provoca síntomas notables como temblores, rigidez muscular y lentitud en los movimientos. Aunque los tratamientos actuales pueden aliviar estos síntomas, no restauran las neuronas perdidas ni detienen su degeneración.
La investigación, liderada por Emilia Sif Ásgrímsdóttir y respaldada por el trabajo de décadas del neurobiólogo Ernest Arenas, centra su atención en la generación de neuronas dopaminérgicas sanas y funcionales que puedan sobrevivir tras un trasplante celular. A través de análisis genómicos de alta resolución y experimentos funcionales, el equipo descubrió que un tipo específico de célula madre neural, conocida como progenitor radial glial tipo 1, es la principal fuente de neuronas dopaminérgicas durante el desarrollo cerebral. Este hallazgo subraya la importancia de recrear las condiciones biológicas que facilitan su crecimiento en el laboratorio, así como el papel clave del entorno celular en la supervivencia de las neuronas.
El estudio también identificó un subtipo adicional, el progenitor radial glial tipo 3, cuya función es crear un microambiente óptimo para la supervivencia neuronal. Estas células secretan proteínas como Netrina-1 y Slit-1, que actúan como señales químicas que guían a las neuronas jóvenes en su desarrollo. Este descubrimiento refuerza la noción de que la eficacia de los trasplantes celulares depende no solo de la producción de neuronas, sino también de la recreación del entorno que les proporciona estabilidad y apoyo.
Además, los investigadores identificaron factores moleculares que regulan la formación de estas neuronas, destacando la proteína BMAL1, que juega un papel crucial en este proceso.



