El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prepara para presentar su primer Discurso del Estado de la Unión este martes, en un ambiente marcado por múltiples dificultades. Su gestión, que había comenzado con un amplio margen de maniobra, se encuentra ahora bajo la presión de reveses judiciales, críticas a su política migratoria y preocupaciones sobre un posible enfriamiento económico.

Este tradicional discurso ante la Cámara de Representantes y el Senado se convierte en un espacio clave para la evaluación de logros y la proyección de futuras prioridades. Sin embargo, Trump llega a esta cita con el Congreso debilitado por decisiones recientes de la Corte Suprema, que cuestionaron importantes partes de su estrategia de aranceles, elementos centrales en su enfoque económico y diplomático.

Además, las encuestas revelan un creciente descontento entre la población debido al aumento del costo de vida y la intensidad de las operaciones del ICE contra migrantes indocumentados. Ante este panorama, el mandatario ha intentado mantener un mensaje optimista sobre la economía, aunque expertos advierten que la percepción de la realidad entre los votantes podría ser diferente. Mientras tanto, las elecciones legislativas de noviembre se perfilan como un punto crítico, con el control de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado en juego, lo que aumenta la tensión en el ámbito político.