Los principales socios comerciales de Estados Unidos en la región asiática han comenzado a analizar las implicaciones de los recientes anuncios del presidente Donald Trump sobre la imposición de nuevos aranceles. Esta decisión se produce apenas horas después de que la Corte Suprema de EE. UU. anulara una serie de gravámenes que habían sido implementados, lo que había generado expectativas de una posible distensión en las tensiones comerciales.
El fallo judicial dejó sin efecto varios aranceles que afectaban a potencias exportadoras asiáticas, como China, Corea del Sur, Japón y Taiwán, este último un actor clave en la producción de semiconductores y en las cadenas de suministro tecnológicas a nivel global. Sin embargo, la alegría por la decisión fue efímera, ya que Trump, amparándose en otra normativa, anunció un nuevo arancel del 10% sobre todas las importaciones estadounidenses por un período inicial de 150 días. Esta acción ha suscitado preocupación entre analistas, quienes advierten que podría dar lugar a nuevas medidas unilaterales que compliquen aún más el panorama para empresas e inversores.
El anuncio de Trump ha ensombrecido el efecto positivo del fallo de la Corte Suprema, manteniendo a los principales exportadores de la región bajo presión. Desde Japón, un portavoz gubernamental indicó que se realizará un análisis exhaustivo de la sentencia y de la respuesta de la administración estadounidense. Por su parte, en China no se han emitido comentarios oficiales, ya que el país se encuentra en medio de las celebraciones del Año Nuevo Lunar. En Hong Kong, el secretario de Servicios Financieros, Christopher Hui, describió la situación en EE. UU. como un "fiasco", subrayando las ventajas comerciales que ofrece la ciudad y la importancia de la estabilidad en sus políticas para atraer inversiones.



