El 24 de mayo de 2026, el presidente Daniel Noboa celebra su primer año de gestión al frente del gobierno ecuatoriano. Su llegada al poder, tras ser reelecto en 2025, marcó el inicio de un nuevo capítulo en la política del país, que había vivido un período extraordinario de 18 meses. Este primer año se ha caracterizado por una mezcla de éxitos en el ámbito económico y desafíos significativos en materia de seguridad y bienestar social, lo que ha generado un clima de tensión en la sociedad ecuatoriana.

En el ámbito económico, el gobierno de Noboa ha logrado resultados positivos que han contribuido a la estabilidad macroeconómica. La colocación de nueva deuda externa por un total de 4.000 millones de dólares permitió al país realizar una recompra de bonos antiguos, lo que ha extendido los plazos de pago y mejorado la sostenibilidad de la deuda. A su vez, el riesgo país ha disminuido a 400 puntos básicos, el nivel más bajo desde 2014, lo que indica un aumento en la confianza de los inversores y una mejora en la percepción internacional del país.

Otro indicador positivo ha sido el crecimiento del sector de la construcción, que ha registrado un aumento cercano al 15% en comparación con el año anterior. Este crecimiento se ha visto impulsado por políticas como la reducción de tasas de interés y la devolución del IVA a los constructores. Sin embargo, la situación de deuda del Estado con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) sigue siendo motivo de preocupación, aunque ha mostrado una ligera reducción en los últimos meses, pasando de 27.668 millones a 27.091 millones de dólares.

A pesar de estos logros económicos, el clima de seguridad en Ecuador ha sido motivo de gran inquietud. A lo largo de 2025, el país experimentó un aumento alarmante en los índices de violencia, cerrando el año con 9.269 homicidios, la cifra más alta en la historia reciente. Aunque en los primeros cuatro meses de 2026 se ha registrado una reducción del 12,38% en el número de homicidios en comparación con el mismo período del año anterior, la violencia sigue siendo un tema candente, con disparidades en las cifras según las provincias.

El gobierno de Noboa ha realizado esfuerzos significativos para combatir el crimen organizado. En este sentido, se destaca la captura de Dritan Gjika, conocido como “Tony”, en un operativo realizado en colaboración con Interpol, así como la incautación de diez toneladas de cocaína en el mar, gracias a una operación conjunta con la Guardia Costera de Estados Unidos y la DEA. Además, se firmó un Memorando de Entendimiento con la agencia Homeland Security Investigations de Estados Unidos, lo que ha permitido fortalecer la cooperación en materia de seguridad.

Sin embargo, el año también estuvo marcado por tensiones sociales, especialmente tras el paro nacional convocado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) en septiembre de 2025. Este movimiento fue una reacción a la eliminación del subsidio al diésel, lo que generó un aumento del 56% en el precio del combustible. La paralización de actividades se extendió por más de 30 días, afectando gravemente el transporte y la economía en general, y evidenció la creciente insatisfacción de ciertos sectores de la población con la gestión del gobierno.

En resumen, el primer año de Daniel Noboa al frente del gobierno ecuatoriano ha sido un periodo de contrastes. Los logros económicos son innegables y han permitido una cierta estabilidad, pero la creciente violencia y las tensiones sociales plantean desafíos que la administración deberá enfrentar con decisión. La capacidad del gobierno para abordar estos problemas será crucial para determinar el rumbo futuro del país y el bienestar de sus ciudadanos.