Kiev, 17 de abril - El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania ha expresado su descontento con Israel tras la llegada a su puerto de Haifa de un cargamento de trigo procedente de zonas ucranianas bajo ocupación rusa. Según el comunicado emitido por las autoridades ucranianas, se había alertado a Israel sobre la situación del buque desde el 23 de marzo. Sin embargo, el barco logró descargar su carga en Haifa entre el 12 y el 14 de abril, lo que ha generado una fuerte reacción en Kiev.
Las exigencias de Ucrania hacia Israel no se limitan a una simple queja. El Gobierno ucraniano ha solicitado la cooperación de las autoridades israelíes para confiscar el barco, que presuntamente se utilizó para exportar grano de un territorio que, según la legislación internacional, pertenece a Ucrania. Esta acción se enmarca en un contexto más amplio de tensiones entre ambos países, donde Ucrania ha demandado una mayor atención y acción por parte de Israel frente a la ocupación rusa.
Además, Ucrania ha instado a Israel a que evite situaciones similares en el futuro y a que busque y confisque el trigo que fue traído por el barco en cuestión. Este pedido resuena con la creciente preocupación de Kiev por la legitimidad de las exportaciones de productos agrícolas desde territorios en conflicto, un tema sensible dado el impacto económico que la guerra ha tenido en el sector agrícola ucraniano, vital para la economía del país.
En una comunicación posterior, el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar, envió un mensaje a su contraparte ucraniano, Andrí Sibiga, indicando que ya era demasiado tarde para intervenir en el caso del buque. Esta situación refleja una falta de alineación entre las posturas de ambos gobiernos, que en las últimas semanas han visto un aumento en las tensiones diplomáticas, especialmente tras la reciente visita del presidente ucraniano Volodímir Zelenski a la región del Golfo Pérsico y Oriente Medio.
Zelenski, quien decidió no incluir a Israel en su itinerario, ha manifestado en varias ocasiones la falta de comunicación con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. A pesar de esto, ha ofrecido asistencia a Israel para enfrentar amenazas externas, como los drones iraníes. Sin embargo, la respuesta del Gobierno israelí a esta oferta ha sido tibia, a diferencia de la colaboración que ha recibido de otros países de la región.
A lo largo del conflicto con Rusia, Ucrania ha criticado en diversas ocasiones a Israel por no haber cortado las relaciones diplomáticas con Moscú y por no proporcionar el armamento que Ucrania ha solicitado para defenderse. En contraste, los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países han mantenido un contacto más directo, lo que podría abrir un camino para resolver las diferencias existentes. Este mismo mes, Saar agradeció a Zelenski en una plataforma social por la aprobación de una nueva reforma en Ucrania que endurece las penas por antisemitismo, lo que sugiere que, a pesar de las tensiones, hay áreas donde ambos países pueden colaborar.
En conclusión, la reciente controversia en torno al trigo demuestra que las relaciones entre Ucrania e Israel son complejas y están influenciadas por una variedad de factores, tanto históricos como contemporáneos. A medida que el conflicto con Rusia continúa, es probable que estas dinámicas sigan evolucionando, y se espera que ambos países busquen encontrar un equilibrio entre sus intereses y preocupaciones mutuas.



