La película The Interview, que parodia una entrevista con el líder norcoreano Kim Jong-un, protagonizada por Seth Rogen y James Franco, se convirtió en el epicentro de un escándalo que sacudió a la industria cinematográfica. Su estreno, programado para diciembre de 2014, estuvo marcado por un ciberataque sin precedentes contra los sistemas de Sony Pictures, lo que suscitó un profundo debate sobre la censura, la seguridad cibernética y la libertad de expresión a nivel global.
Un mes antes de su lanzamiento, los hackers lograron desactivar aproximadamente el 70% de los servidores de Sony, filtrando información sensible que incluía guiones no publicados, contratos y correspondencia privada entre figuras de renombre como Adam Sandler y Angelina Jolie. Estas filtraciones revelaron conflictos internos y estrategias comerciales del estudio, lo que derivó en una crisis de reputación sin igual en el ámbito del entretenimiento.
El FBI identificó al régimen norcoreano como el responsable del ataque, alegando que fue una represalia por la trama de la película, que gira en torno a un intento ficticio de asesinato del dictador. Este incidente llevó a la intervención del entonces presidente Barack Obama, quien cuestionó las decisiones de Sony y defendió la importancia de no ceder ante la intimidación internacional. A pesar de las amenazas, The Interview se estrenó en Los Ángeles el 11 de diciembre de 2014, aunque con restricciones significativas en su promoción y proyecciones posteriores.



