Las recientes reuniones del Gobierno argentino han estado marcadas por un ambiente de tensión evidente, donde las diferencias internas entre los miembros del gabinete han salido a la superficie. En el encuentro del Gabinete del pasado viernes, los intercambios fueron acalorados, con gritos y advertencias que evidenciaron un clima de descontento. Este malestar se intensificó en la mesa política del martes, donde la falta de asistencia de algunos actores clave y las retiradas anticipadas contribuyeron a un escenario de descontento y críticas mutuas entre los ministros.
En medio de esta situación, las figuras más relevantes del oficialismo, incluyendo al presidente Javier Milei y su pareja Karina, mantienen su respaldo a Manuel Adorni, a pesar de las denuncias que han surgido en torno a su gestión. Esta decisión ha generado murmullos dentro de los círculos de poder, donde algunos miembros del Ejecutivo han comenzado a manifestar su deseo de que Adorni sea apartado de su puesto. Sin embargo, Milei ha sido claro en su postura, reafirmando su apoyo en un encuentro reciente donde, según testigos, no dudó en expresar su descontento con varios ministros.
La senadora Patricia Bullrich, quien encabeza el bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, fue una de las ausentes en la mesa política, lo que fue interpretado como una señal de la creciente fragmentación en el oficialismo. Su salida anticipada, por motivos de agenda, se produjo justo antes de que se anunciara el impulso de una reforma electoral integral, que incluye la eliminación de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO). Sin embargo, esta iniciativa enfrenta la dificultad de no contar con el respaldo suficiente de los aliados del oficialismo para ser aprobada en el Congreso.
Otro aspecto preocupante es la ausencia del asesor presidencial Santiago Caputo en esta reunión, quien por primera vez desde la creación del grupo de trabajo no estuvo presente ni envió un representante. Esta falta fue objeto de bromas entre los asistentes, aunque aquellos cercanos a Caputo aclararon que su inasistencia se debía a un compromiso previo y no a un desacuerdo. No obstante, su ausencia puede interpretarse como un reflejo de las divisiones internas que están afectando la cohesión del Gobierno.
La lucha de poder entre diferentes sectores del oficialismo también ha impactado en el avance de reformas críticas, como la modificación del Código Penal, que aún no ha sido presentada en el Congreso. Inicialmente, el Gobierno había planeado introducir un texto completo que abarcaba 912 artículos, pero con la llegada de Juan Bautista Mahíques al Ministerio de Justicia, se decidió suspender esta propuesta para realizar una revisión más exhaustiva. En su lugar, se contempla el endurecimiento de penas para ciertos delitos específicos, mientras que se espera un avance más sustancial en el futuro.
Fuentes cercanas a la situación han indicado que el paquete de reformas está actualmente estancado en la Secretaría de Legal y Técnica, dirigida por María Ibarzábal Murphy, quien es considerada una aliada de Caputo. Esta situación ha generado preocupación entre quienes abogan por la pronta implementación de reformas, ya que se sostiene que Caputo no tiene prisa por enviar el proyecto a la Cámara de Diputados debido a su deseo de presentar la versión original del mismo, que fue elaborado por un equipo de especialistas durante años. La incertidumbre sobre el futuro de estas iniciativas podría afectar no solo la agenda legislativa del Gobierno, sino también su imagen ante la población y los sectores más críticos de la oposición.



