El Gobierno nacional levantó la prohibición que regía desde 2011 sobre la comercialización de productos de nicotina y autorizó la venta en el país de vapeadores, bolsitas de nicotina y dispositivos de tabaco calentado, entre otros sucedáneos. La comercialización seguirá restringida para los menores de 18 años y los productos deberán estar debidamente registrados.
La medida establece que ningún artículo podrá venderse si no cuenta con autorización, si sus componentes o condiciones de fabricación no están permitidos y declarados, o si no cumple con los estándares de calidad exigidos. Además, la nicotina habilitada deberá provenir exclusivamente del tabaco y no podrá ser sintética. Entre los puntos centrales aparece también la eliminación de saborizantes en los vapeadores, identificados en el material como un mecanismo relevante para el ingreso al consumo.
El Gobierno defendió el cambio con el argumento de que la prohibición no logró frenar el consumo, sino que lo desplazó hacia la informalidad, donde no existen trazabilidad ni controles sobre la composición de los productos. Con la nueva normativa, el mercado quedará alcanzado por el pago de tributos.
El levantamiento de las restricciones también revierte la prohibición vigente desde marzo de 2023 para los productos de tabaco calentado. La decisión permite destrabar un proyecto de inversión de Philip Morris International (PMI), propietaria de Massalin Particulares, valuado en 300 millones de dólares para la Argentina. La coincidencia entre la modificación regulatoria y el avance de esa iniciativa genera cuestionamientos por los intereses económicos involucrados.



