En un intento por suavizar las tensiones con sectores más dialoguistas dentro del Congreso, el senador oficialista Agustín Coto, quien ocupa la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, ha dejado claro que “no hay ninguna intención de tratar todo junto” el proyecto de reforma política. Esta declaración surge en medio de un contexto complicado donde la Casa Rosada ha dado instrucciones de no permitir el tratamiento separado de la propuesta de Ficha Limpia, una demanda de algunos aliados políticos. La postura de Coto contrasta con la estrategia del Ejecutivo, lo que pone de manifiesto las diferencias internas en la coalición gobernante.

La reforma en cuestión tiene como uno de sus objetivos centrales la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un mecanismo electoral que ha sido objeto de críticas y controversias en los últimos años. Además, la propuesta incluye cambios significativos en el financiamiento político, así como modificaciones a la Boleta Única de Papel (BUP) y un aumento de los umbrales de afiliados y votos necesarios para la continuidad de los partidos políticos. Estos cambios podrían transformar profundamente el panorama electoral en el país y, a la vez, generar tensiones entre distintas fuerzas políticas.

Durante una reciente reunión, luego de la presentación de la asesora del Ministerio del Interior, Luz Landívar, el senador radical Flavio Fama, de Catamarca, planteó interrogantes sobre la verdadera disposición de La Libertad Avanza (LLA) para analizar un texto “unificado”, sugiriendo la posibilidad de debatir varias iniciativas de forma simultánea. Esta postura refleja un deseo de abrir el debate y evitar que los diferentes proyectos queden atrapados en la misma discusión. “Quizá sea conveniente no tener todos los compartimientos en una misma habitación”, argumentó Fama, sugiriendo así un enfoque más segmentado y específico.

Coto, en respuesta a las preocupaciones manifestadas, aseguró que “sin duda alguna, en próximas reuniones” se podrá “trabajar en diferentes proyectos”, reafirmando que no existe la intención de tratar todo en un solo paquete. Esta declaración busca tranquilizar a los sectores que temen que la falta de diálogo y consenso pueda llevar a un bloqueo en la discusión de temas cruciales. “Hoy íbamos a dar esa información”, añadió, lo que sugiere que el proceso legislativo está en marcha, pero con un ritmo que podría ser más gradual de lo que algunos esperaban.

Lo que se ha dejado entrever en la declaración de Coto coincide con las afirmaciones que días atrás hizo Patricia Bullrich, líder de la bancada libertaria en el Senado, quien también sugirió la necesidad de diálogos más abiertos. Sin embargo, esta postura no se alinea completamente con los deseos de la Casa Rosada, que busca unificar el tratamiento de los proyectos para evitar divisiones que puedan ser perjudiciales para la gobernabilidad. Esta discrepancia entre el Ejecutivo y algunos legisladores pone en evidencia las tensiones que se viven en el ámbito político, donde cada sector busca maximizar sus intereses.

A pesar de estas declaraciones, los aliados del oficialismo mantienen cierto escepticismo respecto a las verdaderas intenciones de los libertarios. Con el trasfondo de la incertidumbre política actual, estos sectores esperan los próximos encuentros para evaluar hasta qué punto están dispuestos a negociar y colaborar en el marco de esta reforma. La falta de confianza podría ser un obstáculo en la búsqueda de consensos, lo que podría complicar aún más la ya frágil relación entre los partidos en el Congreso. El futuro de la reforma política y su impacto en el sistema electoral argentino siguen siendo un tema candente y de vital importancia para la gobernabilidad del país.