El reciente Decreto 242/26 implementado por el Gobierno argentino establece el Régimen de Incentivos para Medianas Inversiones (RIMI), una iniciativa que busca fomentar la inversión en el sector pyme, especialmente en el ámbito agropecuario. Este régimen se enmarca dentro de la Ley de Modernización Laboral y se presenta como una alternativa accesible al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que ha demostrado ser exitoso en su primer año de aplicación.

El RIGI, diseñado para proyectos de mayor envergadura, ha logrado aprobar inversiones por un total de 27.000 millones de dólares, mientras que otros 72.000 millones de dólares están en proceso de evaluación. En contraposición, el nuevo RIMI se dirige a las pequeñas y medianas empresas, permitiendo acceder al sistema con un monto mínimo de inversión de 150.000 dólares, lo que amplía significativamente las oportunidades para este sector.

Entre las principales características del RIMI se incluye la posibilidad de amortización acelerada de las inversiones, facilitando así la recuperación de costos en un plazo más corto. Esta modalidad permite a las pymes amortizar sus activos en dos años fiscales, en comparación con el periodo habitual de cinco a diez años. Además, para las inversiones en obras inmuebles, se contempla una reducción del 40% en la vida útil, permitiendo su amortización en un total de 30 años.

Otra ventaja significativa que ofrece el RIMI es la devolución acelerada del crédito fiscal del IVA asociado a las inversiones. Los plazos para solicitar este reintegro se reducen a tres meses, en lugar de los seis meses que se requerían anteriormente. Este mecanismo está diseñado para mejorar el flujo de caja de las empresas y reducir el costo financiero del capital, un aspecto fundamental para la sostenibilidad de las pymes.

El sector agropecuario se perfila como un claro beneficiario de este nuevo régimen, ya que no se ha establecido un monto mínimo de inversión para sistemas y equipos de riego o de eficiencia energética. Esto permite que las empresas del rubro puedan implementar mejoras tecnológicas y optimizar sus procesos productivos sin la barrera de inversiones iniciales elevadas. Además, el RIMI incluye las obras complementarias necesarias para el funcionamiento de estos sistemas, fomentando así un enfoque integral hacia la modernización del sector.

La implementación del RIMI representa una oportunidad única para que casi 600.000 pymes registradas en el país accedan a beneficios que antes estaban reservados para proyectos de mayor escala. Con este enfoque escalonado, se espera que una parte significativa del tejido empresarial argentino pueda mejorar su competitividad y adaptarse a las dinámicas del mercado actual. En un contexto donde la inversión productiva es crucial para el crecimiento económico, el RIMI se presenta como un paso adelante hacia la modernización y la eficiencia en el sector agropecuario y más allá.