La jornada de este jueves en el juicio por la muerte de Diego Maradona estuvo marcada por un altercado entre el fiscal Patricio Ferrari y el abogado defensor Francisco Oneto, que culminó en un abrupto freno al interrogatorio de un testigo. La escena se desarrolló en el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, donde el clima se tornó irrespirable, evidenciando la creciente tensión entre las partes involucradas en este caso tan mediático y sensible para la sociedad argentina.
El incidente se produjo en el momento en que el médico Mario Schiter, testigo clave en el proceso, estaba prestando declaración. Durante el interrogatorio, Ferrari intentaba formular sus preguntas, pero fue interrumpido repetidamente por Oneto, quien alegó que algunas de las consultas eran inadecuadas. Este tipo de interrupciones no eran nuevas en el juicio, pero la reacción del fiscal este día fue notablemente más intensa, lo que indica un desgaste emocional ante la presión del caso.
El tribunal, al escuchar las objeciones del abogado de Leopoldo Luque, decidió darle la razón a Oneto y solicitó a Ferrari que reformulase su pregunta. Esta decisión generó una evidente frustración en el fiscal, quien, alzando la voz, expresó su malestar por lo que consideró una falta de respeto hacia su trabajo. La situación escaló rápidamente cuando Oneto, sin permitir que Ferrari concluyera su argumento, replicó que “la defensa molesta”, lo que intensificó aún más la atmósfera de enfrentamiento.
El juez que presidía la audiencia, Alberto Gaig, se vio obligado a intervenir para intentar restablecer el orden. A pesar de que validó la queja de Oneto, también lo reprendió por su manera de litigar, sugiriendo que su conducta no era la adecuada en un tribunal. Este tipo de situaciones no son comunes en el ámbito judicial, pero el caso de Maradona, por su notoriedad y el impacto emocional que genera, parece haber llevado a todos los involucrados al límite.
La tensión se acentuó debido a la proximidad física entre Ferrari y Oneto, cuyas mesas estaban separadas por unos pocos metros. Este espacio reducido amplificó las emociones a flor de piel, y Ferrari, en un momento de visible frustración, llegó a declarar: “Es insoportable, hace caras para todo. Es realmente imposible trabajar así”. La intervención de Fernando Burlando, otro de los abogados presentes, solicitando medidas contra Oneto, reflejó el descontento generalizado en el ambiente.
El juez Gaig, en su intervención, también advirtió a Oneto sobre su comportamiento en sala, recordándole que había sido reprendido en ocasiones anteriores por situaciones similares. Este tipo de advertencias son cruciales en un juicio, ya que buscan mantener la seriedad y el respeto debido a un proceso que no solo afecta a los involucrados directamente, sino que también tiene repercusiones en la sociedad, que sigue con atención cada detalle del caso.
Finalmente, ante la evidente imposibilidad de continuar con el interrogatorio en un clima tan cargado, Fernando Burlando propuso un cuarto intermedio para permitir que las tensiones se disiparan. Este receso puso de manifiesto la polarización en las opiniones de los abogados presentes: mientras algunos consideraron que Ferrari había exagerado su reacción, otros coincidieron en que la actitud de Oneto complicaba el desarrollo del juicio. En medio de esta controversia, Francisco Oneto defendió su postura, afirmando que su intención no era pelear, sino cumplir con su labor. Este cruce de opiniones y la tensión palpable en la sala reflejan la complejidad y el drama que rodea a este juicio, que sigue siendo un tema de gran interés y relevancia en la opinión pública argentina.



