La indagación sobre el presunto enriquecimiento ilícito del ex Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, avanza con nuevas evidencias que despiertan inquietudes entre los investigadores. Estos han identificado un patrón alarmante que involucra el uso indebido de tarjetas de crédito pertenecientes a funcionarios de su entorno, utilizadas para cubrir gastos personales. Esta situación se vuelve aún más preocupante al conocerse que algunas de estas transacciones fueron rechazadas por las entidades bancarias, lo que pone en tela de juicio la transparencia en la gestión de recursos públicos.

La fiscalía, encabezada por Gerardo Pollicita, se encuentra en pleno proceso de reconstrucción de los movimientos patrimoniales del ex funcionario, lo que podría derivar en un requerimiento formal de justificación patrimonial. En este sentido, la declaración de Laura Schiuma, una funcionaria que trabajó estrechamente con Adorni, ha aportado luz sobre el asunto al confirmar que le facilitó su tarjeta de crédito en diversas ocasiones. Este testimonio no solo revela la dinámica de confianza entre ambos, que se remonta a 16 años atrás, sino que también plantea interrogantes sobre la legalidad de las acciones de Adorni.

Se han documentado intentos de compras, como la adquisición de un televisor inteligente, que no fueron concretados debido a rechazos del banco. Este hecho, aunque aislado, es significativo ya que permite a los investigadores rastrear el uso de tarjetas de empleados de la Jefatura de Gabinete para fines personales. Además, ya se había reportado la utilización de tarjetas de otros funcionarios, como la directora general de Actividades Presidenciales, Laura Daniela Schiuma, y el coordinador de Información de Gobierno, Luis Enrique Aluju, en compras que totalizan cerca de seis millones de pesos en equipamiento tecnológico.

El escándalo que rodea a Adorni comenzó a tomar forma en marzo de este año, cuando se destaparon irregularidades en su gestión. Las nuevas revelaciones sobre transacciones fallidas con la tarjeta de Schiuma sugieren que el uso de tarjetas ajenas podría haber sido una práctica habitual y no un hecho aislado, lo que agrava aún más la situación del ex funcionario. Schiuma, en su declaración, destacó que su relación con Adorni era de confianza, lo que llevó a que le cediera su tarjeta para facilitar ciertas compras, que posteriormente serían reembolsadas en efectivo.

Los investigadores están profundizando en la indagación para determinar si este mecanismo de financiación personal era común entre otros colaboradores de Adorni. También se ha dado a conocer la adquisición de ropa blanca por parte de otra excolaboradora de confianza, lo que indica que podría existir un patrón en la manera en que se manejaban los gastos personales del ex Jefe de Gabinete.

A medida que avanza la investigación, se han incorporado al expediente gastos relacionados con remodelaciones de propiedades y adquisiciones de bienes de alto valor, que deberán ser contrastados con los ingresos que Adorni ha declarado. Este panorama complejo plantea serias dudas sobre la integridad del ex Jefe de Gabinete y su gestión al frente de la Jefatura de Gabinete, lo que podría tener repercusiones significativas en el ámbito político y judicial del país.