El exministro de Economía, Domingo Cavallo, ha manifestado su desacuerdo con el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) y su variante, el Súper RIGI. En su opinión, estas políticas no solo discriminan a un gran número de empresas y emprendedores, sino que también obstaculizan el desarrollo económico del país. Cavallo, quien en su momento fue una figura clave en la administración del presidente Javier Milei, afirma que la eliminación del cepo cambiario es fundamental para fomentar un entorno más favorable para la inversión.

En una reciente declaración, el economista enfatizó que el RIGI y el Súper RIGI generan desigualdades al ofrecer incentivos fiscales y privilegios financieros a ciertos sectores, mientras que el resto de la economía queda desprotegida. Según Cavallo, este enfoque puede acentuar los desequilibrios estructurales que han limitado el crecimiento de Argentina durante más de un siglo. Su crítica se centra en la necesidad de crear un marco económico inclusivo, donde todas las empresas, independientemente de su tamaño, puedan acceder a condiciones equitativas para invertir y exportar.

El exfuncionario no se detuvo en su análisis y volvió a insistir en la urgencia de suprimir el cepo cambiario, que sigue vigente para los sectores empresariales. "Es esencial eliminar los controles de cambio de manera definitiva y garantizar la libre circulación de capitales, lo que a su vez contribuiría a acumular reservas y a la reducción de la tasa real de interés", argumentó. Según Cavallo, la eliminación de estas restricciones es clave para erradicar los prejuicios anti exportadores y anti inversores que, en su opinión, limitan el crecimiento sostenible del país.

Cavallo también hizo hincapié en el sesgo anti inversor, que se traduce en la dificultad que enfrentan los potenciales inversores para acceder a financiamiento a tasas de interés razonables. A su juicio, es vital reducir los costos de financiamiento tanto en el mercado interno como en el externo. Esta reducción no solamente beneficiaría a los inversores, sino que también ayudaría a mitigar el sesgo anti exportador, que se mide por la diferencia entre el tipo de cambio efectivo de exportación y el tipo de cambio efectivo de importación.

El economista, conocido como el "padre" de la convertibilidad en los años 90, subrayó que las políticas actuales, como las retenciones y la falta de respeto hacia la propiedad intelectual, encarecen las exportaciones y, por ende, limitan la competitividad de los productos argentinos en el mercado internacional. Cavallo considera que para que la economía argentina se integre de manera efectiva en el comercio global, es imperativo deshacerse de las políticas discriminatorias que han caracterizado el enfoque económico del país.

Finalmente, Cavallo concluyó que las economías emergentes requieren de un sistema productivo flexible que permita una rápida adaptación a las condiciones cambiantes del entorno global. Sostuvo que esta flexibilidad no se puede lograr a través de incentivos sectoriales que discriminen entre diferentes tamaños de empresas e inversiones, sino a través de la eliminación completa de los sesgos que han mantenido a la economía argentina aislada y en crisis. De esta manera, su discurso no solo es una crítica al presente, sino también un llamado a repensar el futuro económico del país.