María Corina Machado (MCM) asistió a la ceremonia de investidura presidencial de José Antonio Kast en Santiago. En este contexto, la presencia de la líder opositora venezolana se torna significativa, ya que los 700.000 venezolanos que residen en Chile han alcanzado una notable visibilidad, convirtiéndose en una de las minorías más influyentes en el país. Gracias a la legislación chilena, estos ciudadanos pueden ejercer su derecho al voto tras cinco años de residencia. Durante un evento multitudinario, MCM se reunió con 16.000 compatriotas, aunque evitó comprometerse con fechas para su regreso a Venezuela, enfatizando que su retorno se dará “en el marco de un gran acuerdo nacional”.

La situación en Venezuela se encuentra en una fase de transición, un proceso que se puede clasificar en tres tipos: rupturistas, negociadas, como la española, e institucionalizadas, como las de Brasil o Chile. A menudo, estas transiciones se asemejan más a una narrativa en desarrollo que a un único evento, mostrando tanto avances como retrocesos. El caso de Nicaragua, bajo el régimen de Ortega y Murillo, ilustra cómo una transición puede convertirse en una nueva dictadura, a menudo más opresiva que la anterior.

En el contexto español, la coalición liderada por Pedro Sánchez busca reformar el Pacto de 1978, el acuerdo que estableció la democracia liberal en el país. En el caso de Venezuela, la figura de MCM podría desempeñar un papel crucial en futuras elecciones, siempre y cuando estas se realicen. Sin embargo, su éxito dependerá de la capacidad de adaptarse a un entorno en constante cambio y de aprender de las experiencias de otras transiciones, tanto exitosas como fallidas, incluyendo la lucha de Chile contra la dictadura de Pinochet a través de un plebiscito crucial.