Los ingresos derivados de privatizaciones y otros recursos no tributarios se han convertido en un pilar fundamental del superávit fiscal que reportó el Gobierno al inicio de 2026. Sin estos ingresos adicionales, la situación financiera del Estado no sería tan positiva.
Recientemente se publicaron los datos correspondientes a febrero, revelando un saldo primario favorable de $1,4 billones y un superávit financiero de $144.000 millones. Esto significa que en los dos primeros meses del año se acumuló un superávit primario de $4,6 billones y un superávit financiero de $1,2 billones.
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) advirtió que, de no ser por los fondos provenientes de privatizaciones, el superávit primario habría disminuido un 27% en términos reales, y el financiero habría caído un 87%. A pesar de que la privatización de las represas del Comahue ayuda a mantener la salud fiscal, no es suficiente para compensar la notable disminución de los ingresos tributarios, que cayeron un 9% en términos reales. En contraste, los ingresos no tributarios, impulsados por estos eventos extraordinarios, aumentaron un 61%.



