En el marco de la compleja realidad política que atraviesa la Unión Cívica Radical (UCR), uno de sus líderes más representativos expresó: “No creo en el radicalismo. Creo en los radicales”. Esta reflexión, que captura el sentir de muchos correligionarios, ilustra la actual disyuntiva que enfrenta el partido en su búsqueda por una conducción unificada en la provincia de Buenos Aires. A pesar de las tensiones internas, existe un optimismo en ciertos sectores sobre la posibilidad de convertirse en protagonistas en las próximas elecciones ejecutivas.

El horizonte que se vislumbra para la UCR es ambicioso; se contempla la posibilidad de formar una coalición que, en un escenario electoral dividido en tercios, logre vencer a un candidato de clara pertenencia peronista y luego enfrente a Javier Milei en un eventual balotaje. Este planteamiento, aunque atractivo, depende de una serie de condicionantes, siendo el principal la necesidad de una estrategia unificada dentro del partido. En este sentido, voces optimistas aseguran que “las diferencias se ordenan con poder”, haciendo alusión a la experiencia del año anterior, donde se evidenció la fragmentación de los gobernadores entre quienes se alinearon con La Libertad Avanza y aquellos que optaron por la propuesta de Provincias Unidas (PU).

La coalición de centro, que se formó con la intención de consolidar un frente electoral, resultó ser un fracaso desde la perspectiva de los votos obtenidos. Solo el oficialismo correntino logró una victoria en su distrito, mientras que en Córdoba y Jujuy, donde gobiernan los armadores de PU, se registraron segundos puestos. Esta situación ha llevado a algunos a reflexionar sobre la necesidad de ofrecer candidaturas, a pesar de la carga que esto implicó para los gobernadores, quienes, aunque absorbieron el costo, lograron consolidar un electorado que podría ser clave en futuras contiendas.

A medida que la UCR se prepara para las próximas elecciones, se plantea la necesidad de dar coherencia a su propuesta electoral, que se espera comenzar a visibilizar a partir de agosto. Los referentes del partido aseguran que se están buscando aliados, entre ellos la estructura de Horacio Rodríguez Larreta, la Coalición Cívica, y también “fragmentos del peronismo”. Sin embargo, el acercamiento de figuras como Pichetto, Massot y Monzó hacia un candidato justicialista, como Axel Kicillof, ha generado incomodidad en sectores radicales, quienes consideran que este movimiento puede alejarse de una alternativa competitiva frente a Milei.

En este contexto, aquellos allegados a la presidencia nacional del radicalismo opinan que Kicillof no representa un obstáculo insalvable. Al respecto, uno de los referentes no dudó en calificarlo como “decente”, lo que refleja una apertura hacia el diálogo y la posibilidad de un entendimiento con ciertos sectores del peronismo. La estrategia electoral que se está forjando contempla la continuidad de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), que el Gobierno reconoce como difícil de eliminar sin un consenso entre las fuerzas políticas, incluyendo tanto a radicales como a peronistas.

Las primarias, sumadas al desdoblamiento electoral, podrían facilitar la conciliación de voluntades entre las distintas provincias y la propuesta de coalición que se perfila. Este enfoque podría integrar también a aquellos sectores de la UCR que actualmente se alinean más con La Libertad Avanza, creando un mapa político que desafía las tradicionales líneas de división y que busca una representación más amplia en la arena electoral. Así, la UCR se prepara para un 2027 que, aunque incierto, podría ofrecerle la oportunidad de reconfigurarse y reafirmar su presencia en el panorama político argentino.