El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y la vicepresidenta, Rosario Murillo, impulsan una reforma constitucional que, según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), impediría a los opositores participar en cargos electivos y extendería a siete años el mandato presidencial. El organismo difundió su evaluación el miércoles en Costa Rica y sostuvo que los cambios buscan consolidar una “sucesión dinástica” en favor de Murillo, esposa de Ortega.

El Cetcam está integrado por investigadores de distintos países de Centroamérica. En su análisis, afirmó que el proceso apunta a transferir el poder de Ortega a Murillo, aunque advirtió sobre la falta de legitimidad de la vicepresidenta dentro de las propias filas del régimen y entre su círculo más cercano. “La dictadura avanza con prisas en la sucesión dinástica, específicamente trasladando el poder de Daniel Ortega a Rosario Murillo”, señaló el centro de estudios.

De acuerdo con el documento, las modificaciones están vinculadas con las reformas aprobadas a principios de septiembre, en primera legislatura, por la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el régimen sandinista. La iniciativa todavía necesita una segunda aprobación para entrar en vigor.

El análisis fue elaborado semanas después de que Ortega, de 80 años, afirmara durante un acto oficial que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones”. Esa declaración provocó críticas internacionales. Para el Cetcam, las reformas constituyen un nuevo intento de cerrar cualquier resquicio legal que pueda permitir la participación opositora en el sistema político nicaragüense.