La propuesta de reforma laboral impulsada por Javier Milei, que tiene posibilidades de ser aprobada por el Senado en las próximas horas, no solo traerá cambios para los trabajadores, sino que también afectará de manera significativa al poder sindical en el país.

El proyecto, que ya recibió luz verde en la Cámara de Diputados, ha sido objeto de controversia. Se ha eliminado un artículo que establecía reducciones drásticas en el pago de sueldos durante licencias por accidentes o enfermedades, sin embargo, otros aspectos del mismo, como las modificaciones en indemnizaciones y el establecimiento de un sistema de banco de horas, siguen en pie, lo que podría afectar los derechos individuales de los trabajadores.

Por su parte, la CGT logró preservar algunos elementos clave, como la continuidad del financiamiento gremial al mantener las cuotas solidarias, aunque con un límite del 2% de descuento sobre los salarios. No obstante, los dirigentes sindicales no pudieron evitar que se incluyeran cerca de diez artículos que, según la senadora Patricia Bullrich, cambiarán profundamente el modelo sindical argentino, el cual históricamente ha estado ligado al Estado y ha dependido de su aprobación para el reconocimiento de organizaciones representativas.

Entre los puntos más preocupantes para el sindicalismo se encuentra el artículo 98, que regula el derecho a huelga, imponiendo servicios mínimos obligatorios en sectores considerados esenciales, como salud y educación. Esto podría limitar drásticamente la capacidad de los sindicatos para llevar a cabo acciones de protesta y movilización, lo que alteraría el equilibrio de poder en las relaciones laborales del país.