El Gobierno argentino se prepara para aprobar una reforma laboral en el Senado, donde se espera que el trámite exprés que se puso en marcha culmine el próximo viernes sin contratiempos. Esta iniciativa representa la primera gran prueba para Javier Milei en su camino político, construido a través de alianzas flexibles que le permiten alcanzar sus metas, sin distinciones de grupos políticos.
Los sindicatos y los gobernadores han sido claves en la aprobación de esta reforma en el Congreso. Un acuerdo entre el sindicalismo y el oficialismo se logró sin que se presentaran protestas significativas que cuestionaran la colaboración de mandatarios peronistas con Milei. Un dirigente del peronismo ha señalado la falta de acción de la CGT, resaltando que si se optó por el pacto, era para obtener esta ley.
El impacto de cierres de empresas, como el de Hilado SA en Tucumán, ha generado descontento en el peronismo, que critica la falta de respuesta ante la situación. En medio de esta situación, la Casa Rosada intentó mitigar la crisis laboral mediante una conciliación obligatoria que suspende despidos por 15 días hábiles. Sin embargo, esto solo pospone lo inevitable, dado que Milei contará con su nueva ley laboral antes de que se resuelva la crisis. En este marco, el Presidente ha desviado la atención hacia la figura del empresario Javier Madanes Quintanilla, generando una respuesta rápida de la Unión Industrial Argentina, que se ha manifestado sobre la situación de la empresa Fate, resaltando que no es un caso aislado.



