El 18 de febrero de 1981, Miramar se convirtió en el escenario de una jornada que quedará grabada en la memoria de todos los aficionados al fútbol argentino. En un caluroso miércoles de verano, un abuelo y su nieto se dirigieron a comprar el diario, un ritual que evocaba tiempos pasados. Al llegar al kiosco, el abuelo le pidió al pequeño que pidiera la famosa edición vespertina. Cuando el chico regresó con el periódico en mano, la noticia que contenía lo dejó sin aliento: "Maradona es jugador de Boca". En ese instante, sus corazones xeneizes vibraron de emoción, reflejando el sueño cumplido de una multitud.

La llegada de Diego a Boca Juniors no solo fue un acontecimiento deportivo, sino un fenómeno social que opacó otros eventos importantes de la época, como la firma de Palito Ortega con Frank Sinatra o el inesperado romance entre Susana Giménez y Ricardo Darín. A sus 20 años, Maradona ya era una estrella indiscutible, y su traspaso al club de la Ribera generó una conmoción que resonó en todas las páginas de los diarios.

El año 1980 había sido complicado para Boca. Tras la salida de Juan Carlos Lorenzo, el club enfrentó una crisis deportiva sin precedentes, con lesiones, escasos refuerzos y un rendimiento preocupante en el campeonato. Sin embargo, la llegada de Maradona marcó un cambio radical en la historia del equipo. En contraposición, Argentinos Juniors disfrutó de un 1980 glorioso, donde el talento de Diego atrajo multitudes y llevó al equipo a alcanzar un subcampeonato histórico. Así, el debut de Maradona en Boca no solo fue un día de alegrías, sino el inicio de una era que transformaría el fútbol argentino para siempre.