El actual debate en Argentina no se limita a aspectos teóricos, sino que también se ve marcado por intensas disputas personales. Una de las más notables es la que enfrenta al presidente Javier Milei con Diego Giacomini, un amigo cercano que ha pasado de ser aliado a crítico acérrimo. Ambos han coescrito obras sobre economía libertaria y comparten la pasión por Boca Juniors y la banda de rock Rolling Stones, pero su relación se ha deteriorado.
Giacomini ha asumido un papel de opositor al modelo económico del Gobierno, y recientemente ha tenido motivos para celebrar. Hace un año, cuando la administración actual aseguraba haber controlado la inflación, él pronosticó que esta tomaría la forma de una “u”, es decir, que caería un poco para luego repuntar. Dos meses después, la inflación se ubicó en el 1,5%, pero desde entonces ha ido en aumento, alcanzando el 3,1% en el último mes. Este análisis resulta ser más acertado que el de todo el equipo económico del Gobierno, incluido el mismo presidente.
Los datos de inflación divulgados recientemente reflejan que el actual Gobierno ha caído en el mismo ciclo de inflación alta y persistente que han enfrentado todas las administraciones desde 2007. En octubre de 2024, la inflación era menor que en febrero de 2026, y salvo excepciones, el aumento de precios ha rondado el 2,5% mensual. Para el último cuatrimestre, este porcentaje ha superado esa cifra, con una inflación núcleo de 3,1%. Las consultoras anticipan que en marzo se producirá un nuevo incremento, reforzando la tendencia pronosticada por Giacomini. Este fenómeno inflacionario se complica aún más por el impacto global del aumento de los precios de la energía, lo que representa un desafío significativo para el Gobierno de Milei, cuya principal fortaleza parecía ser el control de la inflación.



