En mayo, la producción de la industria manufacturera en Argentina experimentó una caída del 5,7% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este descenso se debe en gran medida a la drástica reducción en sectores clave como textiles, maquinaria y la industria automotriz. A pesar de que en términos mensuales se registró un leve repunte, este no fue suficiente para revertir el saldo negativo acumulado en lo que va de 2026.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó recientemente los resultados del Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero, revelando que uno de los sectores más afectados fue el de “Textiles, prendas de vestir, cuero y calzado”, que sufrió una caída interanual del 18,2%. Esta situación refleja la difícil realidad que enfrentan los fabricantes locales, quienes reportan una disminución en la demanda interna de sus productos y una creciente competencia de mercancías importadas que complican aún más su posición en el mercado.

Otro sector que mostró un desempeño preocupante fue el de “Productos de metal, maquinaria y equipo”, donde la contracción alcanzó un 15%. Este descenso se atribuye principalmente a la baja en la producción de maquinaria agrícola y electrodomésticos, estos últimos especialmente impactados por la apertura comercial, según indican los representantes del sector. La falta de demanda interna y la competencia desleal son aspectos que continúan afectando la viabilidad de muchas empresas nacionales.

La industria automotriz también se vio gravemente afectada, con una caída del 15,9% en su producción. Este retroceso se debe a la disminución tanto de las ventas a concesionarios locales como de las exportaciones, lo que ha impactado directamente en las terminales y en la cadena de autopartes. La situación del sector automotriz es crítica y pone de manifiesto los desafíos que enfrenta la industria en un contexto de mercado global cada vez más competitivo.

A pesar de estos números negativos, el informe del INDEC reveló un leve aumento del 0,4% en comparación con abril de este año. Sin embargo, el IPI ha mostrado un comportamiento errático desde el inicio de 2026, alternando entre subas y bajas. En el acumulado de los primeros cinco meses, la producción industrial se ubicó un 0,1% por debajo de la del mismo período del año anterior, lo que sugiere una tendencia preocupante para la economía del país.

En un análisis sectorial más detallado, se destacaron algunos repuntes mensuales en sectores que han sido especialmente golpeados desde la asunción del gobierno de Javier Milei, como el textil, que creció un 4,9%, y el automotriz, que avanzó un 7,5%. También se observó un aumento significativo en la producción de minerales no metálicos, que creció un 8,3%, abarcando productos de la siderurgia e insumos necesarios para la construcción.

En paralelo, el INDEC reportó resultados positivos en el sector de la construcción, con un incremento mensual del 6,3% e interanual del 4,1%. La consultora LCG subrayó en su análisis los avances en los permisos de edificación privada y un aumento en el número de empresas que están llevando a cabo obras privadas. Sin embargo, persiste la incertidumbre entre los empresarios, quienes se muestran cautelosos ante la situación económica actual. Se estima que para el resto del año, la actividad industrial tendrá una variación promedio nula o incluso una leve caída, mientras que el crecimiento en construcción será menor al 3%, lo que no alcanzará a revertir la caída acumulada en los últimos dos años.