La Iglesia Católica ha renovado su preocupación por el crecimiento del narcotráfico en los sectores más desprotegidos de Argentina, enfatizando la importancia de la presencia del Estado en estas comunidades. Monseñor Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, hizo un llamado al Gobierno para que no se retire de los barrios, donde la crisis social se ha agudizado en los últimos tiempos. Su mensaje, dirigido a las autoridades, busca poner de relieve la necesidad de acompañar a los más vulnerables en un contexto donde la violencia y el narcotráfico parecen ocupar el vacío dejado por la falta de intervención estatal.
En una reciente entrevista radial, García Cuerva expresó su preocupación por el estado actual del país, subrayando que la situación de los más desfavorecidos, como personas con discapacidades y jubilados, ha sido motivo de alerta constante por parte de la Iglesia. "No estamos atravesando un buen momento desde hace mucho tiempo", afirmó, al tiempo que destacó la existencia de documentos de la Conferencia Episcopal que abordan estas problemáticas. La Iglesia se ha comprometido a estar al lado de quienes sufren las consecuencias más severas de la crisis económica y social.
El arzobispo recordó que la problemática del narcotráfico y la pobreza no es exclusiva de un gobierno en particular; más bien, es un fenómeno histórico que ha persistido en distintas administraciones. "La situación siempre ha sido la misma; nuestra misión es estar junto a aquellos que más lo necesitan", indicó. Este enfoque resalta la responsabilidad continua de la Iglesia en la defensa de los derechos de los ciudadanos más desprotegidos, independientemente de los cambios políticos.
Al ser consultado sobre la gestión actual de Javier Milei y su compromiso con las causas sociales, García Cuerva prefirió no emitir juicios directos. Sin embargo, enfatizó la importancia de que el Estado mantenga su vínculo con los sectores vulnerables. "Para muchos, la presencia del Estado es una garantía de acceso a derechos fundamentales", subrayó, dejando claro que el desentendimiento del Estado podría tener consecuencias graves en comunidades ya afectadas por la pobreza y la violencia.
El arzobispo también advirtió que la retirada del Estado de los barrios no implica que estos lugares queden en un vacío de calma; por el contrario, puede abrir la puerta al avance del narcotráfico y otras formas de violencia. "Cuando hablamos de la ausencia del Estado en las áreas más desfavorecidas, debemos entender que esto no significa que no suceda nada, sino que se facilita un entorno donde prosperan el narcotráfico y el tráfico de armas, y donde los jóvenes pueden ser seducidos por propuestas engañosas", argumentó.
Para García Cuerva, es vital que el Estado actúe de manera inteligente, colaborando con organizaciones intermedias y manteniendo una cercanía con las comunidades vulnerables. Solo así se podrá enfrentar eficazmente los desafíos que presenta el narcotráfico y la violencia en los barrios. La situación actual exige un enfoque proactivo que priorice la seguridad y el bienestar de los ciudadanos más necesitados.
En un contexto de creciente preocupación social, la Iglesia también se prepara para recordar al Papa Francisco en una misa que se llevará a cabo en la Basílica de Luján. Este evento, que coincide con el primer aniversario de su fallecimiento, contará con la participación de autoridades como la vicepresidenta Victoria Villarruel, resaltando la importancia de la Iglesia como un actor fundamental en la vida social y política del país. La ceremonia se centrará en el lema “memoria agradecida” y “compromiso misionero”, reflejando el papel continuo de la Iglesia en la lucha por la justicia social y el acompañamiento a los más necesitados.



