El juicio por la muerte de Diego Maradona avanza en su segunda jornada, con testimonios impactantes que revelan el sufrimiento y la angustia de su familia. En esta ocasión, Gianinna Maradona, hija del ícono del fútbol argentino, rompió en llanto al relatar los momentos previos a la muerte de su padre, evidenciando una serie de irregularidades en la atención médica que recibió. Su declaración se centró en cómo, según su perspectiva, los profesionales de la salud que lo atendieron manipularon tanto a ella como a sus hermanas, mientras el estado de salud del legendario jugador se deterioraba de manera alarmante.

El neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los acusados en este caso, solicitó la posibilidad de responder a un mensaje de voz que se reprodujo durante la audiencia para contextualizar sus acciones. Aunque los jueces permitieron esta intervención, le pidieron que evitara respuestas sistemáticas que pudieran interrumpir el flujo del debate. Este tipo de situaciones refleja la complejidad del juicio, que no solo busca esclarecer los hechos, sino también la responsabilidad ética y profesional de los médicos involucrados.

Durante su emotivo testimonio, Gianinna compartió detalles de una visita a la casa de su padre el 30 de octubre de 2020, días antes de su fallecimiento. En ese encuentro, la joven recordó cómo el ambiente estaba cargado de emoción, con fans rindiendo homenaje al astro. Sin embargo, la imagen que ofreció su padre fue desgarradora: “Estaba con la mirada perdida”, describió, resaltando un momento en el que Diego se quedó mirando una camiseta de su nieto, sin reconocer su propia imagen. Esta escena marcó un hito en el relato, evidenciando el profundo deterioro de la salud mental y física de Maradona.

Gianinna también expuso el impacto que tuvo el uso de medicamentos en la vida cotidiana de su padre. Relató que muchas veces él olvidaba compromisos, como las cenas familiares, y que su comportamiento había cambiado drásticamente, lo que la llevó a cuestionar la efectividad del tratamiento que estaba recibiendo. Afirmó que cuando consultaba a los médicos sobre el estado de su padre, las respuestas eran vagas, indicando que los problemas podían deberse a las pastillas o al consumo de alcohol, pero sin ofrecer un diagnóstico claro. Este tipo de respuestas generó un clima de incertidumbre y preocupación en la familia.

La angustia de Gianinna se hizo evidente cuando recordó una conversación telefónica con su padre, en la que él mostraba confusión sobre la fecha de su cumpleaños, lo que la llevó a reflexionar sobre el grave estado en el que se encontraba. “Me dijo que había pasado su cumpleaños solo”, narró, dejando entrever la soledad y el aislamiento que enfrentaba Maradona en sus últimos días. Esta situación plantea interrogantes sobre la calidad de la atención médica que recibió el ícono deportivo, así como la responsabilidad de quienes estaban a su cuidado.

Finalmente, Gianinna cuestionó la relación de confianza que se estableció con el equipo médico, señalando que, a pesar de su cercanía con el Dr. Luque, la familia se sintió manipulada en un momento crítico. “Yo confié en estos tres seres que lo único que hicieron fue manipularnos”, afirmó, subrayando la desilusión y el dolor que siente por la pérdida de su padre y por la incapacidad de los médicos de brindar la atención adecuada. Su testimonio pone de relieve la complejidad del caso y la necesidad de una reflexión profunda sobre la ética en la práctica médica, especialmente en situaciones tan delicadas como la salud de un paciente con una historia tan pública como la de Diego Maradona.

Este juicio no solo busca justicia por la muerte de uno de los más grandes futbolistas de la historia, sino también establecer un precedente en la atención médica y la responsabilidad profesional. Las declaraciones de Gianinna Maradona son un fuerte recordatorio de la importancia de la comunicación y la confianza entre médicos y pacientes, así como de la necesidad de una atención integral que respete la dignidad del paciente en todo momento.