En un recorrido por las zonas afectadas en el centro de Israel, el presidente Isaac Herzog hizo hincapié en el uso de municiones prohibidas, vinculando los recientes ataques a la utilización de bombas de racimo atribuidas a Irán. Durante su visita, Herzog advirtió a Teherán que sus acciones tendrían repercusiones mucho más severas, destacando que Israel intensificará su ofensiva militar mientras persista la escalada de hostilidades en la región.
El mandatario israelí acusó a la República Islámica de emplear armamento considerado ilegal por la comunidad internacional. Herzog describió las bombas de racimo como “armas de débiles” y afirmó que sus oponentes no comprenden que sus acciones solo resultan en mayor destrucción. Estas declaraciones se produjeron en el marco de su visita a una de las áreas dañadas por los ataques iraníes, en respuesta a la ofensiva militar conjunta de Israel y Estados Unidos iniciada el 28 de febrero.
El conflicto ha llevado a una prolongada escalada militar, con las fuerzas israelíes anunciando que planean continuar sus operaciones aéreas sobre territorio iraní durante al menos tres semanas más. En este contexto, más de mil doscientos fallecidos han sido reportados en Irán, incluidos altos funcionarios y líderes del país. La respuesta de Irán ha incluido el lanzamiento de misiles y drones hacia Israel y bases estadounidenses en la región, exacerbando la inestabilidad en Oriente Próximo.



