Los recientes bombardeos en Irak han intensificado las tensiones entre las milicias proiraníes y los grupos armados kurdos, tras la muerte de tres integrantes de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) durante ataques en Bagdad y la provincia de Saladino. Estos incidentes, que afectan a instalaciones estratégicas, agravan la inestabilidad que ya padece el país, según informes de la agencia oficial de noticias iraquí.
La agencia INA ha indicado que los ataques se encuentran bajo investigación, y aún no se ha confirmado quiénes son los responsables. Las FMP han señalado a los peshmerga, las fuerzas armadas del Kurdistán iraquí, acusándolos de actuar bajo órdenes estadounidenses para aumentar la tensión en la región. Por su parte, los peshmerga han desmentido cualquier participación en los bombardeos, enfatizando que no tienen conexión alguna con estos ataques.
El primer ministro iraquí, Mohamed Shia al Sudani, expresó su rechazo a los atentados, considerándolos un intento de vincular a Irak con el conflicto regional en curso. En este sentido, el líder del gobierno subrayó que la situación actual está relacionada con la influencia de Irán en Irak y enfatizó la urgencia de evitar una escalada de violencia que podría extender el conflicto a su territorio. A nivel internacional, se ha reportado que Estados Unidos presiona a Bagdad para que corte sus vínculos con las FMP, buscando limitar la influencia de estas milicias en el país.



