La reciente aprobación del quórum para discutir la reforma laboral en la Cámara de Diputados ha generado un clima de desánimo entre los sindicatos, quienes consideran que la votación está prácticamente perdida. Ante esta situación, las agrupaciones más combativas han solicitado un paro de 36 horas, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) se prepara para llevar su reclamo a la Justicia. Algunos sectores ya comienzan a contemplar un cambio de gobierno en 2027 como única solución viable.

A pesar de los esfuerzos de la CGT por entablar un diálogo con los gobernadores, las iniciativas no han tenido el efecto esperado. La central obrera había intentado movilizar a sus bases y realizar paros en ciudades como Córdoba y Rosario, pero los bloques federales en Diputados llevaron adelante la votación, lo que deja a los sindicatos en una posición de incertidumbre. Con el panorama actual, las organizaciones laborales ya están pensando en nuevas estrategias para enfrentar la reforma.

Desde la CGT se ha manifestado que la lucha por revertir la reforma laboral no cesará, incluso si se aprueba en el Congreso. Cristian Jerónimo, uno de los cosecretarios generales de la CGT, aseguró que esto solo es el comienzo de una serie de acciones legales. Por su parte, Abel Furlán, líder de la UOM, propuso un paro de 36 horas para la próxima semana, que incluirá movilizaciones. Aunque es incierto si esta propuesta será adoptada por la CGT, se espera que genere un debate sobre la posibilidad de un paro nacional en el Senado. La agrupación Frente Sindical Unidad (FreSU) sigue creciendo y adoptando un enfoque distinto al de la CGT, lo que podría llevar a una reconfiguración del panorama sindical.

Con el diálogo con el Gobierno estancado y una influencia limitada en el actual Congreso, dentro de la CGT se comienzan a gestar ideas para construir una alternativa política con miras a las elecciones de 2027.