La convocatoria a un paro de 24 horas por parte de la Confederación General del Trabajo (CGT) resonó con fuerza en diversas provincias, impulsada por la participación activa de sindicatos del transporte, la educación y empleados estatales, entre otros. Esta medida se realizó en rechazo a la reforma laboral que actualmente se discute en la Cámara de Diputados. A pesar de que la CGT no organizó marchas, importantes movilizaciones se registraron en Tucumán, Córdoba, Catamarca, Rosario, Jujuy y Neuquén.
Santiago Alonso, secretario general del Sindicato de Empleados Judiciales de Neuquén (SEJUN), expresó en la protesta de su provincia: "No podemos permitir este avance sobre nuestros derechos, que ha costado la vida y la sangre de tantos compañeros y compañeras a lo largo de la historia del movimiento obrero argentino". La decisión de la CGT de sumarse a la medida de fuerza tuvo un impacto notable a nivel nacional, con la adhesión de gremios del transporte como la UTA, Camioneros y La Fraternidad, así como de organizaciones docentes y estatales como ATE y CTERA.
Frente a la Casa de Gobierno, múltiples organizaciones sociales y sindicatos se manifestaron en contra de la reforma. A pesar de los intentos del Gobierno por mitigar el efecto del paro, la unión de distintos sectores laborales permitió que la protesta se hiciera sentir en todo el país. En Tucumán, la Plaza Independencia se convirtió en el punto de encuentro para trabajadores estatales, docentes y movimientos sociales, donde se denunciaron despidos y amenazas que afectan a miles de trabajadores. En Córdoba, la falta de transporte urbano e interurbano evidenció la adhesión de la UTA y otros sindicatos, mientras que el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) contribuyó a mantener las oficinas públicas casi desiertas, salvo en emergencias.



