El ministro de Relaciones Exteriores de Grecia, George Gerapetritis, ha declarado este lunes que, en la actualidad, no existen posibilidades de que Estados Unidos levante las restricciones impuestas a la venta de aviones de combate F35 a Turquía. En su intervención ante el Parlamento griego, Gerapetritis subrayó que cualquier modificación en esta política requeriría una nueva decisión del Congreso estadounidense, lo que parece poco probable en el contexto actual.
Gerapetritis enfatizó que, a pesar de las especulaciones sobre un posible cambio de postura del presidente estadounidense, Donald Trump, respecto al acceso de Ankara al programa F35, el marco legal vigente se mantiene firme y no puede ser alterado sin el debido proceso legislativo. Esta postura reafirma la posición de Grecia en el escenario internacional y su capacidad para proteger sus intereses nacionales, apoyada por una relación bilateral sólida con Estados Unidos.
En su discurso, el ministro también hizo hincapié en que, desde la llegada al poder del partido Nueva Democracia en 2019, la situación ha cambiado drásticamente en lo que respecta a la participación de Grecia en programas de armamento. Mientras que anteriormente Grecia estaba excluida tanto del programa F35 como de la modernización de los F16, la situación actual permite que Atenas adquiera 20 cazas F35, con la posibilidad de sumar 20 más en el futuro. Esto marca un cambio significativo en la balanza de poder en la región.
Gerapetritis también mencionó que Grecia ha recibido ya 56 de los 83 cazas F16 que se encuentran en proceso de modernización, lo que refuerza aún más su capacidad defensiva. La creciente modernización de la flota de cazas griega es parte de una estrategia más amplia para asegurar la soberanía nacional y responder a las amenazas en la región del Mediterráneo oriental, donde las tensiones con Turquía son recurrentes.
Sin embargo, a pesar de la confianza mostrada por el ministro, algunos miembros de la oposición han expresado su preocupación sobre la necesidad de adoptar medidas proactivas antes de que Estados Unidos pueda reconsiderar su posición sobre Turquía. Estas voces críticas sugieren que el gobierno griego debe estar preparado para actuar en caso de que surjan cambios en la política estadounidense que puedan favorecer a Ankara, lo que podría alterar el equilibrio de poder en la región.
La situación entre Grecia y Turquía, históricamente marcada por tensiones territoriales y políticas, continúa siendo un tema delicado en la geopolítica del Mediterráneo. A medida que Grecia fortalece sus capacidades militares y refuerza sus alianzas estratégicas, la comunidad internacional observa de cerca cómo se desarrollan estos acontecimientos, que podrían tener implicaciones significativas para la estabilidad regional y la seguridad en Europa.



