En un reciente encuentro con la prensa, el ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, criticó abiertamente al ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, por no firmar los avales necesarios que permitirían a la provincia acceder a financiamiento internacional. Este apoyo es crucial para llevar a cabo obras de infraestructura pública, y Bianco no dudó en señalar que la administración del presidente Javier Milei parece tener como objetivo "ahogar" a la jurisdicción bonaerense, generando un clima de tensión entre ambas administraciones.
Durante su conferencia habitual los lunes en la Casa de Gobierno de La Plata, donde estuvo acompañado por el ministro de Transporte, Martín Marinucci, y la directora general de Cultura y Educación, Flavia Terigi, Bianco expresó su preocupación por la grave situación económica que atraviesa tanto el país como la provincia. “La microeconomía está horrible y la macro está muy mal”, lamentó, mientras reiteraba las demandas económicas hacia el gobierno nacional. Esta situación crítica se agrava aún más por la falta de diálogo con el nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien, según Bianco, no ha respondido a las solicitudes de audiencia formuladas por el gobierno de Axel Kicillof para discutir problemáticas relevantes del territorio.
Uno de los puntos centrales de la crítica del ministro bonaerense es la escasez de avales que impide a la provincia acceder a financiamiento internacional. Bianco destacó que Buenos Aires necesita urgentemente estas autorizaciones para proyectos considerados prioritarios, como la planta de tratamiento de líquidos cloacales que beneficiaría a La Plata, Berisso y Ensenada. Esta queja no es nueva, ya que el propio Kicillof ha denunciado en varias ocasiones que el Gobierno Nacional mantiene “pisados” los permisos necesarios para acceder a créditos de organismos internacionales por más de 1.000 millones de dólares. En contraste, se ha observado que sí se han autorizado financiamientos para otras provincias, como Santa Fe y Córdoba, lo que refuerza las sospechas de un trato desigual.
Bianco también presentó una serie de indicadores que evidencian el deterioro de la economía a nivel nacional. Según sus datos, la recaudación tributaria ha caído un 7% en comparación interanual, y entre noviembre de 2023 y abril del presente año se han perdido aproximadamente 260 mil empleos registrados, tanto en el sector público como en el privado. Además, destacó que ha aumentado el trabajo informal y la morosidad de las familias, que ha alcanzado el 12,7% en mayo, lo que significa que cuatro de cada diez jóvenes menores de 35 años enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias.
El análisis de Bianco también abarcó el impacto del deterioro del poder adquisitivo en las familias argentinas. Se ha observado que cada vez destinan una mayor proporción de sus ingresos a cubrir consumos básicos, llegando en algunos barrios populares a destinar hasta el 93% de sus ingresos a estos gastos. El ministro reveló que el 65% de la población ha dejado de comprar carne y ropa, mientras que un 20% ha renunciado a la compra de medicamentos. Esta situación se agrava con la caída en la actividad económica, afectando a sectores clave como la industria, el comercio y la construcción, que históricamente han sido grandes generadores de empleo.
Finalmente, Bianco resumió el crudo diagnóstico de la situación económica con una frase contundente: "Se deteriora el tejido social y económico de la provincia". Esta afirmación refleja la creciente preocupación entre los funcionarios bonaerenses sobre el futuro inmediato de la economía y la calidad de vida de los habitantes de la provincia, en un contexto donde las decisiones del gobierno nacional juegan un papel determinante en la recuperación económica del país.



