Las obras de reparación del conducto de aguas residuales de 72 pulgadas que sufrió una ruptura en el río Potomac han concluido, restableciendo el flujo el sábado 14 de marzo de 2026. Este incidente, que ocurrió el 19 de enero de 2026, resultó en el vertido de 250 millones de galones de desechos sin tratar en el afluente, generando una grave crisis ambiental que ha captado la atención de las autoridades y la opinión pública.

La agencia DC Water, encargada del sistema de agua y saneamiento en la capital estadounidense, notificó que la restauración del servicio incluyó un exhaustivo vaciado y limpieza del canal Nacional Histórico Chesapeake & Ohio, uno de los sectores más perjudicados por el derrame. Este episodio no solo causó daños ecológicos, sino que también se convirtió en un tema de controversia política, llevando a la alcaldesa Muriel Bowser a declarar una emergencia y solicitar ayuda federal de manera inmediata.

La situación ha desencadenado una demanda colectiva en el tribunal federal de Greenbelt, Maryland, presentada por un ciudadano que alega negligencia por parte de DC Water. A pesar de las preocupaciones sobre la posible contaminación bacteriana, el suministro de agua potable en la región no estuvo en riesgo. La respuesta del gobierno federal fue rápida, con la autorización de asistencia por parte del presidente Donald Trump, quien criticó a los líderes locales por no actuar con mayor celeridad ante la crisis.