En un giro contundente de la situación política, el PRO ha comenzado a expresar abiertamente su descontento con el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Dirigentes cercanos a Mauricio Macri han manifestado que la única salida viable es que Adorni presente su renuncia, enfatizando que no deberían esperar a que se lo sugieran. Este cambio de postura se sostiene en la percepción de que su permanencia en el cargo perjudica no solo la imagen del Gobierno, sino también el apoyo que el PRO está dispuesto a brindar en este momento crítico.

El desencadenante de esta crisis fue la reciente declaración jurada de Adorni ante la Oficina Anticorrupción, donde reveló la existencia de USD 513.000 no declarados. El Jefe de Gabinete atribuyó esta suma a inversiones en criptomonedas realizadas entre 2013 y 2018. Sin embargo, el PRO no ha tomado a bien esta justificación y ha calificado la situación como "irreversible", acusando a Adorni de haber mentido ante el Congreso sin ofrecer una explicación válida.

La presión sobre el Gobierno se intensificó el viernes, cuando el partido emitió un comunicado que reflejó la inquietud de sus líderes. En este contexto, dejaron en claro que su apoyo a las políticas de cambio impulsadas por la administración actual está condicionado. "Presidente, quienes respaldamos el cambio necesitamos que usted defienda el cambio, no a Adorni", reza el documento, que refleja la creciente frustración dentro de las filas del PRO.

Cercanos a Macri han expresado su desconcierto ante la escalada de la situación y se han lamentado por cómo este escándalo ha ensombrecido los avances positivos que el equipo económico había logrado en términos de reducción del riesgo país y del índice de inflación. "El Gobierno está obteniendo excelentes resultados, pero la atención se centra en Adorni. No entendemos por qué no renuncia o por qué no se permite su renuncia", criticaron desde el PRO.

Fernando De Andreis, diputado y secretario general del PRO, fue claro al señalar que la situación es insostenible. "Se le está pidiendo un gran esfuerzo a los argentinos, y estas actitudes solo generan confusión y desconfianza", afirmó. Al ser consultado sobre la posibilidad de apoyar una moción de censura, De Andreis descartó esta alternativa, argumentando que no existe el respaldo parlamentario necesario y que la solución debe provenir del propio Ejecutivo.

En medio de este clima de tensión, el peronismo en el Senado ha acelerado los trámites para convocar a una sesión especial con el objetivo de interpelar a Adorni y evaluar su destitución. En la Cámara de Diputados, la oposición también ha comenzado a organizar una sesión extraordinaria, buscando los votos necesarios para llevar adelante una moción de censura. Este procedimiento permite al Congreso destituir a un funcionario si se considera que ha incurrido en conductas que afectan su responsabilidad política, lo que añade una presión adicional sobre el ya complicado escenario para el Jefe de Gabinete.

La situación se torna más álgida, con Cristian Ritondo, presidente del bloque del PRO, convocando a una reunión para coordinar las estrategias parlamentarias. La falta de consenso y el malestar creciente son palpables, dejando claro que el tiempo para tomar decisiones está corriendo y que la presión sobre el Gobierno sigue aumentando en medio de una crisis que podría tener repercusiones significativas en el escenario político argentino.