El Gobierno argentino se ha visto obligado a confrontar públicamente un tema que intentó minimizar: la inclusión de la esposa de Manuel Adorni en un vuelo oficial a Nueva York. Este episodio, que inicialmente se intentó desestimar, cobró fuerza en las redes sociales, especialmente en X, lo que llevó a la administración a replantear su postura.

El malestar se intensificó en el entorno del oficialismo tras la desafortunada declaración del jefe de Gabinete, quien utilizó la expresión "deslomarse" para describir su rol en el viaje. Este comentario provocó reacciones adversas, y la atención se desvió de eventos como la Argentina Week, que había sido impulsada por Javier Milei, quien también había arremetido contra el sector industrial local. El cierre de la actividad en Nueva York recayó en Luis Caputo, quien se vio presionado por recientes datos de inflación, generando un delicado equilibrio entre promover un mensaje de estabilidad y reconocer problemas económicos persistentes.

Las reacciones en el núcleo del poder en Olivos reflejan la magnitud del desafío que enfrenta el Gobierno. Inicialmente, hubo intentos de minimizar la situación, pero luego se produjo un respaldo coordinado hacia Adorni, evidenciando la preocupación por las posibles repercusiones. Este apoyo, que incluyó al Presidente y a Karina Milei, se interpretó como una respuesta a las crecientes críticas, donde se intentó argumentar que no hubo un costo adicional por la presencia de la esposa del funcionario. Sin embargo, las críticas apuntan a un problema más profundo: la percepción de abuso de poder y la línea tenue entre las responsabilidades del cargo y el beneficio personal.