La controversia sobre la medición de la inflación ha vuelto a cobrar protagonismo en el ámbito político. Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC y la llegada de Pedro Lines, se pensaba que el debate había quedado en el pasado. Sin embargo, los datos de febrero han reavivado la discusión: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se situó en un 2,9%, pero el propio Ejecutivo admitió que, utilizando nuevas ponderaciones basadas en la Encuesta Nacional de Gastos de Hogares (ENGHo) 2017/18, el índice podría haber alcanzado entre el 3% y el 3,1%.

Felipe Nuñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), corroboró esta información en respuesta a un comentario del periodista Manuel Jove, quien estimó que con la fórmula actualizada, la inflación podría haber llegado al 3,4%. En este contexto, el Gobierno tiene como objetivo que el IPC comience con un 0 a partir de julio o agosto, según lo indicado por el presidente Javier Milei. Sin embargo, esta meta se complica debido al reciente conflicto bélico en Medio Oriente, que ha provocado un aumento histórico en los precios del petróleo, repercutiendo en los costos en las estaciones de servicio y sumando presión a la inflación.

El Ministro de Economía también ha proyectado que la inflación podría comenzar con un 0 este año, aunque ha justificado las cifras actuales, que han mostrado una tendencia sostenida en los últimos nueve meses, afirmando que "la economía argentina está en un proceso de corrección de precios relativos". Este proceso es crucial para garantizar la estabilidad macroeconómica y permitir el crecimiento sostenido de la economía, que ha mostrado un incremento del 10,3% en el Estimador Mensual de Actividad Económica entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. Además, desde el Romano Group se indicó que, bajo la nueva metodología de medición, la inflación habría sido del 3,1%, con una variación interanual del 34,2%. Por su parte, CEPA la proyectó en un 3% y Equilibra en un 3,05%.