En una decisión inesperada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha levantado temporalmente la prohibición sobre la compra de petróleo ruso, una medida que estaba en vigor desde el inicio del conflicto bélico en Ucrania. Esta acción busca mitigar el impacto del conflicto con Irán, que ha elevado los precios del combustible a más de 100 dólares por barril, con advertencias de que podría alcanzar los 200 dólares si la situación en la región se deteriora aún más.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que esta autorización se limita al petróleo que actualmente se encuentra varado en el mar. En sus redes sociales, Bessent subrayó que "el presidente está tomando medidas decisivas para promover la estabilidad en los mercados energéticos globales", mientras trabaja para mantener los precios a un nivel accesible frente a la amenaza que representa el régimen iraní.

La decisión de Trump marca un cambio significativo en la política energética de Estados Unidos y podría tener repercusiones en el conflicto en Medio Oriente, ya que levanta una restricción que ha influido en la economía de Rusia. Sin embargo, Bessent aclaró que esta medida no generará beneficios financieros significativos para el gobierno ruso, dado que su principal fuente de ingresos proviene de los impuestos sobre la extracción del petróleo. A pesar de esto, el aumento de los precios del crudo ha generado inflación en EE.UU., lo que ha llevado a Trump a actuar rápidamente en un año electoral.