En un paso significativo hacia la transformación del sistema penitenciario de Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani anunció este lunes el cierre de tres instalaciones del complejo carcelario de Rikers Island. Esta decisión se enmarca en la implementación de una ley de 2019 que establece el cierre definitivo de esta controvertida cárcel, reconocida como una de las más peligrosas del país. Las estructuras que cesarán operaciones incluyen el Centro de Enfermería Norte, el Centro de Detención George Motchan y el Centro Anna M. Kross, que actualmente no albergan reclusos.
El proceso de clausura responde al plan aprobado por el Concejo Municipal en octubre de 2019, que destina 8.000 millones de dólares para la creación de nuevas instalaciones penitenciarias más pequeñas y seguras en los distritos de Manhattan, Brooklyn, El Bronx y Queens. Esta reestructuración busca reemplazar a Rikers, un lugar que ha sido objeto de críticas por las condiciones inhumanas y el alto índice de violencia que se ha reportado a lo largo de los años. De este modo, la administración municipal busca dar un paso firme hacia un sistema de justicia más justo y equitativo.
Las tres estructuras que serán cerradas fueron transferidas al Departamento de Servicios Administrativos de la Ciudad (DCAS). El Centro Anna M. Kross, inaugurado en 1978, llegó a ser la cárcel más grande de Rikers Island, mientras que el Centro Motchan, que operó desde 1971, dejó de albergar reclusos en 2018. Este avance se suma a la inauguración, en abril, de la Unidad de Vivienda Terapéutica Avanzada en el hospital Bellevue de Manhattan, que cuenta con 104 camas y servicios médicos especializados, lo que refuerza el compromiso del alcalde con la salud y el bienestar de la población más vulnerable.
Mamdani, en su comunicado, enfatizó que el complejo de Rikers Island ha sido un símbolo de los fracasos del gobierno municipal en materia de justicia penal. "Este lugar ha fallado en su deber hacia las personas bajo custodia y a los funcionarios penitenciarios, así como a los neoyorquinos que creen en la dignidad del sistema de justicia", declaró. La urgencia por cerrar Rikers ha crecido aún más en los últimos años debido a las trágicas muertes de personas bajo custodia, un fenómeno que ha puesto en evidencia la necesidad de una reforma integral.
La Comisión creada en 2016 por el Concejo Municipal, bajo la presidencia de Melissa Mark Viverito, ha sido clave en la elaboración de un plan para el cierre de Rikers. Esta comisión, compuesta por 40 líderes cívicos de diversos sectores, ha estado trabajando en la hoja de ruta necesaria para revisar y mejorar el sistema penitenciario. Su labor ha cobrado mayor relevancia en un contexto donde los informes de fallecimientos de reclusos han sido frecuentes, lo que ha intensificado las demandas populares por una reforma.
El año pasado, se registró el mayor número de muertes en Rikers en años recientes, con 19 casos, seguido por 15 en 2021. En lo que va del presente año, ya se han reportado al menos cuatro fallecimientos. Estas cifras reflejan la urgencia de avanzar hacia un sistema penitenciario más humano y eficaz, en el que la seguridad y la rehabilitación sean prioridades. La administración de Mamdani se enfrenta a un desafío monumental, pero con cada paso que se da hacia el cierre de Rikers, se vislumbra una oportunidad para reconstruir un sistema que respete los derechos y la dignidad de todas las personas.



