El panorama financiero de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Argentina está experimentando una notable transformación, impulsada por la necesidad de adaptarse a un entorno comercial cada vez más digitalizado. La distinción entre los métodos de cobro tradicionales y las plataformas digitales ha quedado atrás, dando paso a un modelo operativo que prioriza la multi-adquirencia y la diversificación de herramientas de pago. Este cambio no solo responde a una evolución tecnológica, sino que también es una respuesta estratégica a las demandas cambiantes de los consumidores en el mercado actual.
De acuerdo con el "Informe de Cobros en Pymes 2026", realizado por Getnet en colaboración con Somos Pymes, un sorprendente 68% de los comercios argentinos ha adoptado un sistema de caja híbrida, utilizando simultáneamente varias soluciones de cobro. Este fenómeno resalta la fragmentación del ecosistema de pagos, donde las empresas no solo buscan una alternativa, sino que integran múltiples opciones que les permitan satisfacer eficientemente las necesidades de sus clientes. La encuesta, que abarcó a más de 500 decisores a nivel nacional, revela que la mayoría de las pymes emplean un promedio de 2,15 marcas o plataformas diferentes para gestionar sus ingresos.
El desglose de los métodos de pago revela que el 54% de las pymes combina de dos a tres plataformas, mientras que un 10% opta por manejar entre cuatro y cinco opciones. Un escaso 2% logra gestionar cinco o más plataformas al mismo tiempo. Contrariamente, solo el 32% de las empresas se aferra a una única opción de pago, un perfil que generalmente corresponde a firmas de servicios profesionales que carecen de un certificado Mipyme vigente. Este panorama sugiere que las empresas están buscando activamente formas de diversificar sus fuentes de ingreso, lo que les permite adaptarse mejor a las fluctuaciones del mercado.
En cuanto a los métodos de cobro más utilizados, las transferencias directas lideran la lista con un asombroso 82% de aceptación, seguidas de las tarjetas de crédito y débito, que alcanzan un 74% de uso. Sin embargo, a pesar de la creciente digitalización, el efectivo todavía se mantiene presente, con un 72% de las pymes reportando su uso. A pesar de esto, el efectivo parece estar perdiendo terreno rápidamente: un 41% de las pymes ha observado una disminución significativa en los pagos en efectivo en el último trimestre, una tendencia que refleja el cambio de hábitos de los consumidores.
Las transferencias, además de ser el método de pago más adoptado, han registrado un crecimiento notable del 39% en volumen real en los últimos tres meses. Por su parte, el uso de códigos QR ha crecido un 32%, consolidándose como una herramienta cada vez más común. La adopción de sistemas de cobro sin contacto ha sido descrita como un fenómeno estructural: el 73% de los encuestados afirma que los pagos mediante QR o tecnología NFC se han expandido en el último año. Este cambio es particularmente notable, ya que el 39% de las empresas indica que ha crecido considerablemente, mientras que el 34% menciona un crecimiento moderado.
Damián Bulfon, Head de Marketing & Comunicaciones LATAM de Getnet, destacó en el reciente Congreso Nacional Pyme 2026 que las pymes no se inclinan hacia un único canal de pago por lealtad a una marca, sino que eligen herramientas que cumplen funciones específicas en su operación diaria. Esta flexibilidad y adaptabilidad se ha convertido en un elemento central para la supervivencia y el éxito en un mercado competitivo. Bulfon también enfatizó que el estudio pone de manifiesto cómo las pymes están transformando sus cajas en espacios de decisión estratégica, donde se comparan costos y se buscan herramientas que optimicen la eficiencia operativa.
El informe no solo traza una línea divisoria en el comportamiento de las pymes, sino que también plantea un desafío para los proveedores de servicios de pago: deben ofrecer soluciones que se alineen con las necesidades de un sector en constante evolución. La oportunidad radica en convertir estos datos en herramientas efectivas que simplifiquen la gestión diaria de las pymes, permitiéndoles no solo sobrevivir, sino también prosperar en un entorno cada vez más digital.



