El pasado 12 de febrero, el Senado de la Nación aprobó la media sanción de la Ley de Modernización Laboral. Una semana después, el 19 de febrero, la Cámara de Diputados también dio su visto bueno al proyecto, aunque con algunas modificaciones. Esto implica que, para su implementación definitiva, la legislación deberá regresar al Senado para su ratificación final.

La nueva normativa busca transformar el marco laboral en Argentina, promoviendo una mayor flexibilidad que responda a las exigencias del mercado actual. La ley aborda diferentes aspectos relacionados con la contratación, la indemnización, la informalidad y las nuevas formas de empleo, con el propósito de adaptar el trabajo a las dinámicas contemporáneas.

En este contexto, se han identificado diez mitos que, según el Departamento de Derecho Laboral de la UBA, son comúnmente sostenidos por críticos en medios de comunicación y en el ámbito legislativo. Por ejemplo, la idea de que la reforma implica condiciones de esclavitud es errónea. En realidad, la ley busca ajustar la organización del trabajo a las necesidades sectoriales sin suprimir derechos fundamentales como el salario, el contrato formal o la libertad del trabajador. Además, introduce mecanismos como el banco de horas y períodos de prueba más extensos, que reorganizan la relación laboral sin eliminar derechos existentes.