La Habana, 4 de mayo (Redacción Medios Digitales) - La crisis energética en Cuba se profundiza aún más, con pronósticos que indican que este lunes hasta el 45% de la isla podría quedarse sin electricidad. Este preocupante panorama ha sido presentado por la Unión Eléctrica (UNE) del país, que advierte sobre apagones prolongados que afectarán a gran parte de la población. La situación energética cubana ha sido complicada por diversos factores estructurales, pero se ha visto especialmente agravada desde el inicio del asedio petrolero por parte de Estados Unidos a comienzos de 2024.
Desde mediados de enero, el suministro de combustible ha sido un desafío constante para el gobierno cubano, lo que ha llevado a un deterioro significativo de la infraestructura eléctrica. A pesar de que un carguero ruso trajo un alivio temporal en marzo, este efecto se ha desvanecido rápidamente y las autoridades temen que la situación se agrave en los próximos días. La UNE ha detallado que, durante las horas de mayor demanda, se espera que la generación eléctrica alcance solo 1.730 megavatios (MW), mientras que la demanda podría llegar a los 3.100 MW, lo que resulta en un déficit de 1.370 MW.
La UNE ha informado que para evitar un colapso total en el sistema eléctrico, se desconectarán intencionadamente 1.400 MW. Esta medida es necesaria dado que, actualmente, seis de las dieciséis unidades de generación termoeléctrica del país están fuera de operación debido a problemas técnicos o trabajos de mantenimiento. Este tipo de generación es responsable del 40% del mix energético cubano y utiliza crudo nacional, que no se ha visto afectado directamente por las sanciones.
Por otro lado, otro 40% de la energía proviene de motores de generación que dependen de diésel y fueloil importado. Desde enero, estos motores habían sido paralizados debido a la falta de combustible, pero en las últimas semanas han reanudado parcialmente sus operaciones gracias al suministro del petrolero ruso. Sin embargo, el gobierno cubano ha indicado que este combustible sólo será suficiente hasta finales de abril, y la llegada de nuevos cargueros no está en el horizonte cercano, lo que sugiere un aumento en la frecuencia y duración de los apagones.
Además, el 20% restante del mix energético cubano proviene de fuentes de gas y energía renovable, con un reciente impulso hacia la energía solar, apoyado por inversiones chinas. Los expertos en energía advierten que el sistema eléctrico cubano no solo enfrenta un problema de suministro, sino que también está obsoleto y carece de las inversiones necesarias para su modernización. Este contexto de crisis ha llevado al gobierno a señalar las sanciones estadounidenses como una causa principal de la “asfixia energética” que atraviesa el país.
Estudios realizados por analistas independientes sugieren que se requerirían entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para revitalizar el sistema energético cubano y afrontar la crisis actual. Mientras tanto, la población enfrenta cada vez más cortes de luz que afectan no solo la vida cotidiana, sino también la actividad económica del país. La situación es crítica y plantea serios desafíos para el futuro inmediato de Cuba, que enfrenta la necesidad urgente de reformas en su sector energético para garantizar un suministro estable y sostenible.



