La situación dentro del espacio político libertario se encuentra en un estado de agitación constante. Manuel Adorni, reconocido por su papel como mediador, intentó calmar las aguas al reunirse con Santiago Caputo, quien había manifestado críticas contundentes hacia Martín Menem. En esta conversación, Caputo justificó su postura afirmando que poseía pruebas que respaldaban sus afirmaciones. Sin embargo, la tensión se intensificó cuando Javier Milei, líder del movimiento, intervino para desviar las acusaciones y exonerar al presidente de la Cámara de Diputados de cualquier implicación en una cuenta falsa creada para desacreditar al gobierno. Esta respuesta no logró unificar al grupo; por el contrario, Caputo optó por desautorizar públicamente a Milei, lo que llevó la disputa a un nivel de conflicto sin precedentes dentro de su coalición.
Mañana, los ministros del gabinete se reunirán en un tedeum que promete ser tenso para la administración de Milei. La cita se presenta como una oportunidad para abordar las divisiones internas y buscar una resolución ante la creciente guerra de poderes que se libra en el seno del oficialismo. Este evento también se verá precedido por una reunión ampliada del gabinete, un intento más de dejar atrás las disputas internas y consolidar la unidad del equipo. La incógnita es si Milei, a quien algunos consideran un outsider en su propio partido, podrá mantener su liderazgo en medio de esta tormenta.
En un contexto donde la oposición parece desdibujada y los conflictos internos son palpables, Javier Milei intenta gestionar el caos en su administración. A pesar de las fricciones con algunos de sus aliados, busca establecer alianzas con gobernadores y se aferra a datos económicos que, aunque optimistas, presentan una imagen distorsionada de la realidad. Si bien algunos indicadores mostraron un crecimiento intermensual del 3,5% en marzo, las proyecciones para abril no son alentadoras, generando preocupación entre sus colaboradores que anticipan lo que denominan el "serruchito", una caída en el crecimiento económico.
La consultora PxQ, liderada por Emmanuel Álvarez Agis, ha señalado que varios sectores están enfrentando retrocesos significativos. Entre ellos, la molienda de oleaginosas y la soja han mostrado descensos del 8,1% y 8,8%, respectivamente, mientras que la liquidación del agro se ha reducido en un 15%. También el sector de la construcción ha visto disminuciones con una caída del 7,6% en los despachos de cemento y un descenso del 7,2% en el patentamiento de autos. Estas cifras son un reflejo de la fragilidad de la economía, lo que pone a prueba la capacidad de Milei para manejar la situación.
Luis Caputo, titular del Ministerio de Economía, ha advertido sobre la necesidad de centrarse en la recaudación fiscal, indicando que ya no hay margen para más ajustes. Esta declaración ha sido interpretada como un desafío directo a Milei, quien al día siguiente sorprendió al anunciar una reducción de las retenciones en su discurso en la Bolsa de Cereales, buscando recuperar la iniciativa política en un ambiente cargado de escándalos y críticas hacia su gestión. Esta maniobra parece ser un intento de reafirmar su autoridad en un momento crítico, cuando el apoyo a su liderazgo se ve amenazado.
Desde el entorno económico del oficialismo se argumenta que la afirmación de Caputo responde a la imposibilidad de implementar recortes adicionales, como una reforma previsional, que se considera políticamente inviable en este momento. Este tema será central en el debate político si Milei logra extender su mandato más allá de 2027, ya que se prevé que la reforma de los sistemas jubilatorios sea una prioridad. Sin embargo, las condiciones actuales no favorecen el avance en este tipo de reformas, a pesar de que el Fondo Monetario Internacional también ha presionado en este sentido. La incertidumbre sobre el futuro económico y político del país se convierte, así, en un factor crucial en la agenda del gobierno y en el desarrollo de la historia reciente de la política argentina.



